martes, 28 de febrero de 2012

El Vigía (41)



Empezaron siendo del tamaño de un salón comedor de casa de 200 metros cuadrados; y terminarán siendo, estando, integrados en algunas partes del cuerpo. Pero, bueno, no adelantemos acontecimientos, el caso es que en unos pocos años desde su aparición han logrado tener una velocidad que consigue realizar operaciones supercomplicadas en décimas de segundo (eso decían los cursis de los años ochenta). En unos pocos años más, no más de veinte, los que hablaban de operaciones se han quedado ya sin palabras. Ya no solo son operaciones, son imágenes, video, sonido, reconocimiento de voz, robotica, etc, etc….
Los ordenadores han cogido un puesto en la vida e los seres de este planeta tan sumamente importante que en el día actual resulta impensable imaginar que se pueda funcionar sin ellos. En un principio cogieron un protagonismo grande a la hora de realizar contabilidades o como sustitutos de las máquinas de escribir; continuaron como elementos de diseño gráfico, creación artística y creación musical, sustituyeron a los cines y salas de música; y con el paso del tiempo irán sustituyendo otras muchas cosas que por el momento no podemos ni imaginar.
Como es habitual “los de siempre” atentos a todas las novedades que se puedan producir en el desarrollo de esta civilización, aprovechan para sacar un gran beneficio de ello; pasitos cortos para renovar los equipos cada poco tiempo; aplicaciones y seguridad que ellos pueden romper en cualquier momento, comunicaciones y utilidades de Internet que son cobradas a precio de oro. En fin, nada nuevo bajo el sol (estrella de tipo pequeño que da una parte de la energías –básicamente desaprovechada – que necesita este planeta.
Esto tiene un gran inconveniente, que desgraciadamente ya conocemos de otras ocasiones. El conocimiento de esta civilización se está guardando en sistemas de almacenamiento que en próximas civilizaciones no va a poder ser aprovechado de ninguna de las maneras. ¡Si los habitantes de este planeta supieran que tienen enterrado a poco más de cuarenta centímetros de profundidad conocimientos que resolverían la calvicie, la halitosis, la obesidad, como montar los muebles de Ikea y tantos y tantos problemas que se le plantean a la humanidad y cuyas soluciones ya se encontraron hace millones de años!

jueves, 9 de febrero de 2012

El Vigía (40)



Unos pocos años antes la opción de poder esparcir un poco de tinta en pliegos de papel había provocado una buena sacudida a esta civilización; pero el tiempo pasa; lo que en un momento determinado era una novedad del carajo, se había ido quedando atrás. Esa tecnología había quedado ya completamente superada por avances técnicos y económicos (y lo que quedaba por venir) que hacían que la comunicación no solo nos llegara a través del vecino cotilla y criticón. A través de las ondas (la radio, la televisión), de cables (el teléfono) y de unas imprentas mucho más sofisticadas (la prensa en sus diversas modalidades nos llegaban (les llegaban a ellos) miles, millones de noticias, informaciones, opiniones, imágenes, …
Se supone que ya no había engaño posible, estábamos llegando a una situación en la que si un líder o presidente de un remoto país africano tenía la ocurrencia de quedarse con unos cuantos billetes que supuestamente iban a servir de ayuda a sus compatriotas más necesitados, íbamos a tardar en saberlo menos que él en hacer el ingreso en el banco.
Pero sorprendentemente la cosa no llegó a funcionar como uno se podría imaginar. La realidad es que los habitantes de esta civilización se estaban acercando a uno de los grandes colapsos que tendrá esta civilización; la saturación de información, que en si es una buena cosa, no lo es tanto si no sabemos asimilar. O, no lo es tanto si la información que nos llega está terriblemente contaminada, de manera voluntaria (por “los de siempre”) o de manera involuntaria (por los enterados de siempre, también).
Para que fuera efectiva, esa información necesitaba un filtro; y ese filtro: a) iba a tardar en llegar si es que llegaba en alguna ocasión: b) el filtro que funciona en estas ocasiones es el de la propia mente y ese filtro, que se construye con educación y conocimiento, no parecía muy próximo a llegar.
En fin, tengo que reconocer que si bien a nivel de formación e información no, a nivel de entretenimiento si que funcionó esta saturación de medios de comunicación. Hubo toda clase de retransmisiones deportivas, de ficción, reportajes, etc.; que fueron realmente interesantes. Particularmente, y entre la mucha información que debía escuchar, leer y visionar para cumplir con mi misión en este planeta, hubo una serie de televisión que encontré altamente recomendable y que voy a sugerir que se realice una igual cuando vuelva a mi planeta, “Barrio Sésamo” se llama

jueves, 2 de febrero de 2012

El Vigía (39)



A esta gente, sobre todo a algunos, se les llena la boca de “revoluciones” y, en la realidad prácticamente no han hecho ninguna. Desde luego ninguna las clases extremas, ni los ricos ni los pobres, siempre las clases medias y parece que han sido muy de revoluciones en un país que se llama Francia donde las más llamativas han sido una que hicieron en el siglo XVIII de esta civilización y otra en el año 1969, en el mes de mayo concretamente. No tengo claro el que al final sirvieran de mucho, pero lo cierto es que en el momento de hacerse levantaron mucha polvareda.
Se conoce como Mayo francés o Mayo del 68 la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Esta serie de protestas fue iniciada por grupos estudiantiles de izquierdas contrarios a la sociedad de consumo, especialmente porque se querían oponer a sus progenitores que si eran muy de consumir, a los que posteriormente se unieron grupos de obreros industriales y, finalmente y de forma menos entusiasta, uno siempre une sin mucho entusiasmo a las iniciativas de los demás, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa Occidental, secundada por más de 9 millones de trabajadores. Pero el ámbito no se ciñó solo a este país; todo el mundo occidental sufrió un cambio a nivel social a raíz de estas revueltas.
Por primera vez, las masas de ciudadanos sin una cabeza visible y, lo que era más importante, sin unas motivaciones económicas claras y en propio beneficio, fue capaz de influir y hacer cambiar los modos de gobernar de las clases políticas que, como todo el mundo se puede imaginar, lo estaban haciendo al dictado de “los de siempre”. Además en esta ocasión no se iba contra nadie, no se quería quitar a nadie del poder, no se quería matar a nadie. Tan solo se pretendía que se escuchara la voz de los que sabían hablar y que esa voz sirviera de altavoz de toda la sociedad.
Muy bonito todo, ya digo. No duró mucho los logros de esta protesta; pero que existan ya es excitante en si mismo. Ojala se pudiera dar algo así en mi planeta donde existe una dictadura que dura ya 324.612 años terrícolas y donde el poder se va traspasando no ya de padres a hijos, sino de una reencarnación a otra, sin que haya manera de mover del poder a nuestro Pitandra Máximo (por verter opiniones como esta es por lo que me enviaron a ejercer de vigía al culo del mundo)