Me estaban reclamando nuevos informes de manera urgente. Estaban empezando a acojonarse, lo notaba. El hecho de que les mandara información de armas de las que no habían oido hablar nunca en ninguno de los planetas conocidos y para las que, evidentemente, no había manera posible de contrarrestarlas, les estaba poniendo muy nerviosos.
Así que tenía que seguir con los "informes" porque notaba que hacían su efecto. en esta ocasión, y por primera vez desde mi llegada a este planeta, les iba a enviar imágenes en el mensaje. Aprovechando había sacado con su móvil algunas fotos de los fuegos artificiales con los que comenzaban en el pasado mes de noviembre, las ferias y fiestas de Benidorm en honor a la Virgen del Sufragio y San Jaime Apostol. Las imágenes eran espectaculares, porque ya se sabe en el levante de la península Ibérica son unos maestros en esto de los fuegos artificiales.El efecto que iban a provocar en Alto Mando era de estupefacción y de comprobar que se trataba de un arma de la que no tenían noticia en ninguno de los planetas conocidos y que, consecuentemente, no sabían como contrarrestar su efecto destructivo. En los efecto que provocaban estas armas, les informé que el efecto que provocaban era el de paralizar a los seres que estaban a su alcance. Que eso lo he visto yo como alguna muchas personas se quedan con la cara de gilopollas paralizada sin que puedan reaccionar en unos cuantos segundos.
Otra arma de la que les informé y que les causó una gran sorpresa es la del, como decía el poeta, "arma de la palabra". les hablé de un efecto que podía paralizar, dejar sin sentido y condicionar los movimientos de los seres que estaban a merced de algunas personas de este planetas que eran capaces de conseguir este efecto tan solo con dirigirte la palabra. Y eso lo había podido experimentar yo mismo en bastantes ocasiones ya que cuando me hablaban algunos de mis compañeros de residencia, Milagritos sin ir más lejos, que cuando se ponía a hablarme yo no podía evitar sentir una modorra sublime que terminaba irremediablemente con mis ojos completamente cerrados.



