lunes, 20 de marzo de 2017

ATERRIZAJE




Así que sintiéndolo mucho, no me quedó más remedio que iniciar el descenso para mezclarme con los nativos y (quien sabe, espero que no) prepararme para la confrontación directa para defender a estos seres primitivos de los horribles ataques que puedan amenazarles de cualquiera de las especies que amenazan el universo.
En mi protocolo de intervención directa figura que debo dirigirme a la ciudad más grande e influyente, una combinación de las dos, que exista en el planeta que estamos observando. la duda era Londres o Nueva York; finalmente decidí que lo mejor era la ciudad de Nueva York.que además estaba más cerca de la amenaza flagrante detectada  en esta ocasión. Por pasar desapercibido no habría problema, porque mira que en cualquiera de las dos ciudades había gente rara. Aunque posiblemente fuera más probable encontrar gente extraña y muy pintoresca en la ciudad norteamericana.
La toma de contacto con la superficie del planeta fue bien; bueno, hubo un pequeño problema, El aterrizaje había que hacerlo de manera manual (ningún problema para mi que soy un experto piloto); pero lo cierto es que la entrada en la atmósfera de estos planetas con una gravedad tan acusada me dan un poco de "yuyu" y no me gusta mucho. así que en este caso cerré los ojos en los instantes que la nave rompía la atmósfera y todo se descontrola un poco.
No pasa nada, todo parecía haber ido bien. Cuando los abrí ya tenía mi objetivo perfectamente localizado, una ciudad en la costa este, al lado del mar y con muchos rascacielos. Justo hacia allí se dirigía la nave. A no más de diez mil metros de altura la nave tomó el modo invisible y pude aterrizar en un descampado donde, si el modo invisible no se estropeaba, la impresionante nave de ultima generación "Atchiss 7" quedaría perfectamente camuflada.
El pequeño problema al que me refería anteriormente, una nadería, es que la ciudad a la que había llegado no era Nueva York; se trataba de Benidorm, en la costa mediterranea española. Que no se yo si era el lugar más adecuado para llevar a cabo mi misión.
Como las desgracia nunca vienen solas, el modo invisible se estropeó. Así que allí tenía una nave imponente, de unos doscientos metros de diámetro a la vista de todo el mundo. Por suerte esta contingecia también estaba contemplada en nuestro protocolos de exploración exterior. Un gran letrero de cinco por diez metros con el texto "Monumento de la Nasa, homenaje a la exploración espacial" (había la posibilidad de ponerlo en diez idiomas terrestres) se desplegó al lado de la nave. Esperaba que cuando las autoridades de la zona salieran de su asombro e hicieran las correspondientes averiguaciones con la Nasa, todo estaría arreglado y habría podido, al menos, reparar el modo invisible.
Pero que va, el daño era mucho mayor del que yo pensaba. Ni modo invisible, ni poner en marcha la nave para salir de allí pitando. Hasta que no lleguen los refuerzos solicitados con piezas para reparar la nave no habría forma de ponerla en marcha.Y con la prisa que se suelen dar los de mi especie, es más que probable que la nave llegue a ser considerada monumento histórico cuando lleguén al planeta dentro de quinientos años.
       

viernes, 17 de marzo de 2017

¡ALERTA!¡ALERTA!¡ALERTA!




Tanto tiempo aquí tranquilito, más de cuatrocientos millones de años, observando pasar la vida en este planeta peculiar sin que apenas pasara nada; viendo como las civilizaciones se creaban y se destruían de la manera más tonta; pero yo, aquí, vigilando desde mi nave sin tener que bajar la lodo, sin tener que implicarme en la vida de estos seres. Aburrido, si; pero bastante tranquilo.
Sin embargo un hecho ha venido a alterar esa placidez que estaba viviendo. He podido detectar como un ser del planeta Enemigos del Séptimo Diluvio se ha hecho visible en el Planeta y, además, ocupando un lugar destacado entre los líderes de su organización política.
Los habitantes del planeta Enemigos del Séptimo Diluvio son perversos; en mi planeta se dice que lo único que quieren es la destrucción de todo el universo. Yo no creo que se conformen solo con eso; seguramente quieren esclavizar a todos los seres vivos de todas las galaxias y, lo más horrible de todo, quieren que todos los seres vivos adopten la misma apariencia física que tienen ellos y que tan desagradable resulta a la vista para todos los seres medianamente decentes que tienen ojos o cualquier otro órgano visual que sea capaz de percibir las formas físicas que están a su alrededor.
¿Que como lo he podido descubrir? Pues primero por el color de su piel; ese color butano calabaza de su piel, ya que son incapaces de reproducir el color rosaceo de la piel de los seres humanos de este planeta; sus orondas formas fruto de lo que todo el mundo sabe el universo; la religión de los seres del  planeta Enemigos del Séptimo Diluvio les prohibe hacer ejercicio físico, Y el dato definitivo; debido a que la forma de trabajar (pensar) del cerebro de estos seres que es bastante peculiar, en cuanto hacen que crezca pelo encima de ese cerebro, se les forma un extraño tupé que no debería pasar desapercibido en ningún sitio; pero que, al parecer, los seres de este planeta no lo consideran el peligro que realmente es. Solo se deberían plantear que pasaría si la forma y diseño de ese tupé fuera impuesto de manera obligatoria para todos los seres vivos del planeta. No tengo la menor duda de que los perros se negarían a llevarlo.
El protocolo para situaciones como esta es bien claro y preciso. Por mucho que me fastidie, tengo que bajar a la superficie del planeta y debo intentar combatir en solitario las atrocidades de este ser hasta que lleguen refuerzos desde mi planeta natal para poder contrarrestar las acciones de esta especie de sátiros. Con el poco sentido del tiempo que tienen mis congéneres, puede que estén aquí dentro de quinientos años. Que en definitiva no es mucho, pero que se me van a hacer realmente eternos. Así que, preparado para la lucha.