
Parecía el primer golpe claro para "los de siempre". O lo provocaron ellos. Parece mentira como estos seres con una mente tan simple y poco dada a los ejercicios imaginativos y a alabar y cultivar las novedades, pueden ser en ocasiones tan retorcidos y complicados. Es algo que verdaderamente no logro entender con mis cuatro cerebros y aproximadamente veinte veces más de terminaciones nerviosas que ellos. Yo, francamente creo que lo que realmente saben bien es improvisar. Les llegan las situaciones que no esperan en absoluto y se las arreglan para salir lo mejor parados posible, incluso mejor de lo que estaban.
En cualquier caso es difícil explicar un acontecimiento como el crack del 29. En primer lugar tendría que explicar lo que es la Bolsa y eso es complicado de narices. El que unos rumores bastante infundados y que no se tragarían ni niños de siete años sean capaces de provocar grandes perdidas y, en algunos casos, grandes beneficios en las empresas es una situación que contada tomando unas copas de alcohol es dificil de entender, pero que puesto negro sobre blanco es inalcanzable para una mente racional.
Bueno pues el caso es que llega un momento en que la situación financiera que genera eso que llamamos Bolsa de Valores pega un petardazo de narices y todos los beneficios que había producido en años anteriores los pierde en apenas unos días. Bueno, para que nos vamos a liar. El caso es que los mayores usuarios de estas Bolsas de Valores son "los de siempre", que han visto en ello una oportunidad para incrementar sus fortunas sin practicamente realizar ninguna actividad ilegal.
Parecia que había llegado su hora y que sus bolsillos, lo que más les dolia, iban a sufrir un buen varapalo. Pues no, y esto si que no se como explicarlo de ninguna de las maneras. Supieron hacerselo pagar a los pobres ahorradores que habían logrado reunir un mínimo capital con el sudor, mucho sudor, de su frente. Les hicieron creer que iban a ganar tanto dinero como ellos y llegado el momento les pegaron el trancazo dejándoles sin nada. ¡Pero que coño se iban a creer! Para las grandes fortunas no fue un crack, fue una loteria. ¡Con esta gente no hay quien pueda!


