Parece mentira, pero de aquellos palitos que se fueron modificando con un objetivo claramente defensivo. Esos arcos y flechas que fueron incentivando los conocimientos de las leyes físicas de esta gente. De las espadas que fueron trayendo la evolución en la tecnología de los metales pero que, insisto, era exclusivamente para el servicio de los señores feudales (bueno, ya no eran solo para defenderse), hasta convertir la venta de armas en uno de los negocios más lucrativos de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.
Las grandes fortunas no le han hecho ascos, todo lo contrario, a convertir en una partida importante en materia de ingresos la venta de armas de todo tipo que han sido evolucionadas por los ejércitos de determinados países y que luego han servido para que determinadas personas , "los de siempre", se hicieran ricos (normalmente ya lo eran) a costa de un producto que había sido creado gracias a la financiación de los ciudadanos de a pié. En primer lugar comenzaron vendiendo las armas a naciones o tribus amigas; luego pasaron a vender a cualquier país o tribu que contara con suficientes fondos y una cuenta en Suiza para que todo quedara realizado de una manera discreta; eso si, esa nación o tribu no debía estar en guerra con la del mercader que realizaba la venta. Finalmente les ha dado lo mismo, siempre que se dieran las condiciones de los fondos y de la cuenta en Suiza, pero les ha dado ningún tipo de pudor vender armas muy poderosas a terroristas (estuvieran en el poder o no) que presumiblemente las iban a utilizar en lugares en donde la población civil no se pudiera defender.
en fin, y lo peor de todo, ya se sabe que "los de siempre" son tenderos sin ningún tipo de escrúpulos que nunca han tenido ningún problema para engañar, mentir y aprovecharse de las debilidades de los demás; pues eso si pudiera meterme en su sistema cognitivo (en realidad si que puedo, pero es que el sistema lógico de los habitantes de este planeta no lo termino de pillar) estaría en posición de afirmar que no se han conformado con esto último. Un buen puñado de guerras han sido provocados de forma deliberada con el único objetivo de que el negocio prospere de manera adecuada. Su alma y su conciencia no sufren en absoluto y se encuentran completamente a salvo porque ocupan los primeros bancos de los oficios religiosos de la religión que quiera que hayan escogido para tal menester




