jueves, 26 de febrero de 2009

El vigia (15)


Y entre todo ese miedo y oscuridad, a pesar de todo perviven seres que realizan acciones que permiten pervivir a esta raza y continuar evolucionando, al menos tecnológicamente. Son esas cosas que pasan y que permiten, sobre todo les permiten a ellos, pensar en la existencia de un ser superior y que no es ninguno de nuestro planeta.
Es evidente que la religión ha supuesto uno de los peores inventos de esta civilización; ya hemos argumentado aquí el porqué. Ya hemos comentado lo perniciosos que fueron sus representantes en esta oscura Edad Media. Pero es bien sabido que toda la materia oscura tiene sus puntos de claridad y que el peor de los demonios realiza algún que otro gesto de nobleza.
Sin que hubiera ninguna necesidad, al menos “los de siempre” no iban a sacar ningún provecho de ello, entre los miembros de la Iglesia también se dio un movimiento que permitió que se conservara una parte, aunque fuera mínima, de los conocimientos y creaciones que se registraron en este planeta en los siglos anteriores a que se diera esa larga época de oscurantismo y miedo irracional.
En unos cuantos conventos y abadías se refugiaron una cierta cantidad de frailes que gastaron una buena parte de sus vidas en traducir y copias a mano una parte de la sabiduría y conocimiento que la civilización humana había logrado guardar hasta ese momento.
No iban a obtener un gran beneficio, ya se sabe que estas cosas nunca han estado muy bien remuneradas, no le importaba demasiado, salvo honrosas excepciones, a los que mandaban y tampoco podían estar seguros de que el esfuerzo sirviera para algo.
Y no fue todo, mucho de ese conocimiento acumulado quedó en el camino. Hay que tener en cuenta que una gran parte de esas enseñanzas, casi todas, chocaban con las estrechas y reaccionarias normas y doctrinas que había impuesto la jerarquía eclesiástica. Pero por lo menos supusieron la brasa que ha intentado sustentar, hasta el momento sin conseguirlo, la luz que esta raza humana pretende que les alumbre y que les sirva para evolucionar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El Vigia (14)


El miedo siempre ha sido una de las debilidades emocionales de los seres que habitan en este planeta. Es algo que no pueden controlar y que les ha hecho sacar de su interior sus peores cualidades y actuar de la manera más torpe e inadecuada que se puede actuar.
Si este defecto siempre ha estado presente en la evolución de esta civilización, ha habido una época en la que esto se ha sentido de una manera mucho más patente. Me estoy refiriendo a la que se conoce como la Edad Media europea. En ese tiempo “los de siempre” decidieron que la mejor manera de controlar a la mayoría de seres que poblaban el planeta era sacar partido de esa tara de la condición humana que es la falta de control (y sobre todo racionalización del miedo). Se decidieron a explotarlo y a sacar partido de ello sin “reparar en gastos”.
Para ello pasaron por encima de creencias que (ciertas o no) debían estar claras y de la capacidad de razonamiento que se debía suponer de cualquier ser que contara con un mínimo de capacidad de comprensión. De entrada se inventaron un Dios vengativo, sanguinario y cruel que choca con los principios de cualquier religión o similar, en los que se supone que las cualidades que deben adornar al referente de esa religión, entre otras, debe ser la bondad y la comprensión.
También se pasaron por el forro las normas o leyes de esa religión; y de repente era peor decir una palabra que ellos consideraban malsonante que cortar un brazo sin que existiera el más mínimo motivo. Pusieron como representantes de esa religión a individuos indeseables que se ciscaban en las normas que servían guías y soportes de la misma y que tenía el cinismo de condenar (Y hasta de enviar a la hoguera) a cualquiera que tuviera una idea original por mucho que posiblemente no tenía nada que ver con la religión que pretendían defender.
Naturalmente no se quedaban ahí; el miedo espiritual está muy bien pero puede no ser efectivo (la gente se cansa de sandeces) si no va acompañado de un miedo físico real y bien tangible. Lo que se suponía que era una coartada espiritual, en muchos casos (casi siempre) era la excusa perfecta para quitarse de en medio adversarios políticos e ideológicos que comprometían las ganancias económicas.
Pero claro, los reyes y gobernantes lo eran por la gracia divina y tenían la infalibilidad que le era dada al Papa y a los que son designados por Dios como sus elegidos. No se podían equivocar, lo decía el mismo Ser Supremo, aunque los ríos de sangre que hicieron correr también ayudaron a que pocos cuestionaran eso.

jueves, 19 de febrero de 2009

El Vigia (13) (Continuación de la 11 y la 12)


Todo iba de maravilla hasta que a alguien le da por fastidiarla (normalmente a “los de siempre”). El relajo y el tipo de pensamientos “nosotros somos indestructibles, perfectos y cojonudos: ¿quién puede estropearnos esto que hemos logrado? Normalmente ellos mismos; pero por si acaso hay multitud de fuerzas/circunstancias que están dispuestas a echar una mano a un sitio bastante doloroso.
Desde unos vecinos bastante más brutos y atrasados pero que están esperando un resquicio para entrar y aprovecharse, robar o, si no entienden bien que es lo que está dando ese nivel de satisfacción, arrasar con todo lo que encuentra a su paso. La degradación y degeneración de las costumbres que suele hacer que la fuerza de voluntad y el espíritu de superación se vaya a tomar por culo, y es que los seres sin carácter y fuerza de voluntad no suelen tener mucho que hacer en ninguna parte del universo. Y, como principal medio para lograr cargarse una época de la civilización prospera y brillante, la corrupción. Aquí si que son especialistas “los de siempre”.
Lo importante soy yo, después lo mío y, por último, lo que me rodea. Los demás…; bueno, algo, lo que me quepa en el bolsillo, seguramente les voy a dejar. Los que me laman el culo convenientemente tendrán más posibilidades, naturalmente. Los caprichos irracionales, la injusticia, la impunidad, la arbitrariedad…, terminan por tocar lo suficiente los cojones a los que de verdad trabaja y colaboran en el bien común que terminan diciendo: ¡nos vamos a la mierda!¡Pero nos vamos a la mierda todos!
Y se termina pasando a un tiempo de oscuridad y miedos; un tiempo en que los que saben se tienen que esconder. En que “los de siempre” siguen abusando, pero tienen mucho menos porque hay mucho menos.
Siempre ha sido igual; lo fue para los griegos con su decadencia y su corrupción; lo fue para los romanos y sus caprichos y arbitrariedades, y también su corrupción. Y siempre unos vecinos más pobres, menos preparados, menos fuertes; pero que terminan autoinvitándose y quedándose con los muebles, aunque solo sea para tirarlos en vertedero.
Esta también es una norma/enfermedad universal, que hemos visto a lo largo de miles y miles de civilizaciones y cuyo antídoto, en el supuesto de que alguno de los seres que existan lo conozca, nadie ha sido capaz de administrar

lunes, 9 de febrero de 2009

El Vigia (12) (Continuación de la 11)


Pues bueno, el caso es que hoy en día se recuerda el esplendor de las épocas de esta civilización dominadas y lideradas por griegos y romanos; y con más esplendor aún, al ser más reciente, las maravillas que ofrecía la época que estuvo dominada por los musulmanes (aunque estoy hoy en día da un poco de repelús dado que esta raza, con razón o sin razón, no voy a entrar a valorar eso, no está en su momento más amigable y simpático). E incluso han existido otras épocas que han tenido un nivel incluso superior a las ahora recordadas y que, por diversos motivos y no es el menor el interés, hoy se encuentren en el más absoluto de los olvidos.
El tremendo esfuerzo que han hecho “los de siempre” por lograr que el conocimiento, la formación y la memoria histórica sean herramientas intelectuales que estén completamente en desuso por los seres de este planeta, no evitan que haya unos cuantos de esos seres que aun conserven y utilicen esas herramientas intelectuales y que sepan y valoren que esas épocas de esta civilización seguramente no tendría teléfonos móviles, televisores y dos o tres cosas más. Pero que en el terreno espiritual, ético, moral y en el respeto de los demás seres humanos, activaron y desarrollaron unas cuantas ideas e iniciativas que, aun desactivadas y pervertidas por “los de siempre”, siguen siendo bastante útiles en la actualidad. Que se lo pregunten a los estudiantes de derecho la lata que les da el Derecho Romano; o lo que dado de juego la invención de una de esas culturas de algo que dieron en llamar “dinero” y que ha levantado y sigue levantando tantas pasiones (o más) como levantan las religiones o el sexo (y no tomarlo esto en sentido literal).
El arte y las expresiones culturales que no han quedado de esas épocas son un ejemplo claro de lo que decimos. Y no creo que las que las expresiones culturales que se están dando en estos momentos que estamos viviendo vayan a quedar para la posteridad. Los “reallity shows”, los debates en los que nadie deja hablar a nadie (y sobre todo no escucha a nadie) y las celebraciones del botellón no van ser expuestas como paradigma cultural (aunque en estos momentos lo son) de esta época de nuestra civilización.

jueves, 5 de febrero de 2009

El Vigía (11)


Siempre ha sido lo mismo. Un grupo de seres solidarios, responsables y honestos viven un momento de crisis y desesperación en el que parece que la civilización y sus propias vidas con ella se van a ir al carajo. Entonces deciden olvidarse del pasado, no pensar en el futuro y ponerse a trabajar codo con codo sin envidias, reproches y, fundamentalmente, sin descanso. Curiosamente en esos tiempos (por otra parte es una fortuna que así lo hagan) “los de siempre” están escondidos esperando el momento en que sea posible rapiñar y aprovecharse de algún tipo de bien material que haya sido creado con el esfuerzo y la imaginación de otros.
El resultado es que donde había miseria, desesperación y pesimismo, surge riqueza, esperanza y alegría. No se trata de una fórmula muy complicada, pero siempre, siempre da resultado, es infalible. Y siendo tan simple parece sorprendente que no se emplee más a menudo. Pero hay algunos elementos de esta fórmula que resulta especialmente difícil de aplicar; la solidaridad (fundamentalmente), la responsabilidad, y la honestidad son como el aire puro, que aun habiendo mucho, en realidad resulta muy difícil de encontrar. Además en cuanto surge algo de valor por algún lado (sea material o espiritual) surgen “los de siempre” que tratan (mejor dicho, que lo logran) de apoderarse de ello para beneficio exclusivamente propio.
Se han dado muchos casos de ello a lo largo de esta civilización. Quizá los casos que en la actualidad se tengan más presentes son los de Roma y Grecia. Pero lo cierto es que han existido otras muchas culturas que en algún momento de esta civilización (y no digamos de otras civilizaciones) han vivido auténticos momentos de esplendor material y espiritual. Los mayas e incas, los asirios, los tartessos. Y algunos otros momentos de florecimiento cultural que en este momento ha sido olvidado, como los Aqueletones o los Trezeguies.
Todos ellos han utilizado la fórmula que he descrito arriba, a todos les ha funcionado y todos han vivido su ocaso por las mismas miserables e insolidarias causas.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El Vigía (10)


De entre las muchas cosas peculiares que he encontrado en este planeta y entre la especie dominante que lo habita, hay una figura o patrón de comportamiento que no lo es tanto y que se da en muchas otras partes del universo. Aquí se denomina algo así como lameculos o besazapatos, según el idioma que emplees.
Si se trata de esas personas que adulan de una manera exagerada al que está detentando el poder; elogia sus virtudes (aunque lo justo sería decir que se las inventa), oculta o justifica sus defectos y, si puede, le fabrica una coraza que hace que el sujeto que ostenta el poder quede completamente aislado de los demás seres y solo tenga contacto con él mismo (preferentemente) o con tipos similares y con las mismas aficiones (las de besar los zapatos)
Generalmente no tiene medida y suele ser “más papista que el papa”, hasta el extremo que en muchas ocasiones sorprende al personaje al que adula con sus planteamientos y sus actitudes extremadamente radicales contra los que piensan de manera diferente a la persona que prenden proteger. Como he dicho estos gobernantes al principio se extrañan y sorprenden porque ellos no pretendían llegar a tanto; pero con el paso del tiempo, poco, se acaban acostumbrando y encuentran extremadamente placenteras estas actitudes tan serviles.
Y lo cierto es que esta figura habita en este planeta desde que existe el primer gobernante, el primer rey o el primer caudillo. Su labor ha sido extraordinariamente importante en las grandes equivocaciones y hundimiento de estos importantes hombres. El ocultarles o confundirles la realidad ha sido fundamental en que perciban una realidad desvirtuada y confiar demasiados en sus virtudes para arreglar los problemas (unas virtudes que no tiene, por otra parte).
Poco les importa el realizar esta labor tan poco honorable porque, al fin y al cabo, lo que van a dar la cara son los lideres y gobernantes a los que están adulando; y ellos solo van a disfrutar de las prebendas temporales que les son ofrecidas a cambio de sus falsos y exagerados halagos.
Aunque cueste aceptarlo, estos tipo de personas han tenido han tenido una importancia capital a lo largo de la historia de esta, y de otras, civilización.

martes, 3 de febrero de 2009

El Vigía (9)


Una de las cosas que indudablemente se vieron obligados a inventar los seres que estaban dominando a sus demás congéneres, fue algo que los distrajera, que los mantuviera ocupados con una cierta frecuencia y que no fuera excesivamente costoso; sobre todo para ellos. Posteriormente fue el circo (tampoco fue para tanto); y más posteriormente fueron los espectáculos deportivos los que han venido como refuerzos para mantener la mente y el interés de la inmensa mayoría de los seres de este planeta lo suficientemente ocupados como para no darse cuenta de que unos pocos se estaban quedando con toda la tarta. Y ciertamente, en especial en estos últimos años, es ciertos que han funcionado de maravilla y han evitado a “los de siempre” un montón de quebraderos de cabeza.
Pero en este sentido, indudablemente el gran invento, que además ha funcionado siempre, es el sexo, la práctica de la actividad sexual. Y ese si que ha sido un gran invento. Se ve que alguien, indudablemente al servicio de “los de siempre”, fue lo suficientemente observador para darse cuenta de que, primero, la actividad reproductora (la concepción) resultaba una acto placentero para los seres de este planeta; segundo, si esta actividad se realizaba para ese fin exclusivamente, tan solo se iba a poder disfrutar de ello cuatro, cinco veces a lo sumo, en toda la vida; tercero, no se necesitaba realizar una gran inversión (posteriormente se ha demostrado que esto no es así siempre) para ponerlo en practica.
Por lo tanto, si la gran mayoría de los seres del planeta se dedicaban a realizar esta actividad de una manera frecuente (si bien es cierto que la experiencia ha demostrado que la actividad no se puede llevar a cabo de una manera tan frecuente como muchos pretenden), iban a permanecer felices, ocupados y, fundamentalmente, no iban a tener energía para dedicarla a otras actividades mucho más molestas para los que no quieren que ciertas actividades sean notadas y analizadas.
Para ello pusieron en marcha la campaña de promoción de una actividad que seguramente se ha visto nunca en todo el universo conocido. Desde la incitación simple y directa para la realización de esta actividad de hace miles de años; hasta la promoción inversa (es decir, prohibiéndolo y denostándolo) que hacen los ultrareligiosos desde hace unos mil quinientos años, hasta los anuncios publicitarios extraordinariamente explícitos de estos días.
Y es evidente que lo lograron. De hecho se trata de una actividad en la que se dedica más tiempo (aproximadamente mil veces más) a hablar sobre ella que a practicarla.