lunes, 24 de octubre de 2016

LA COMUNICACION SOBREVALORADA



Los habitantes de este planeta llevan varios siglos, varias civilizaciones, quejándose de que necesitan comunicarse más, de que gran parte de los problemas que tiene el planeta vienen por la falta de comunicación que existe entre sus habitantes, de que si de verdad lograran comunicarse se acabarían casi todos los problemas que tienen (¡que ilusos!)
Pues bien, la gran evolución de este planeta en los últimos años ha ido por ahí, por la gran mejora de los sistemas de comunicación a los que han podido acceder prácticamente todos los habitantes de La Tierra. Ahora puede que todo el mundo tenga conocimientos inmediato de lo que está pasando a miles de kilómetros. Cualquiera puede comunicarse con cualquiera también a miles de kilómetros (o más), de manera inmediata, on line como se dice aquí, y sin ningún tipo de costo adicional. La comunicación, esa comunicación inmediata, no solo es de palabra - escita o hablada - también es de imágenes; y casi de olores y de sabores.
Y créanme, no es para tanto. Se lo digo yo que tengo que analizar en este ordenador portátil que tengo en mi puesto de observador los cientos de millones de comunicaciones que se producen cada día. Los millones de palabras y de imágenes que se transfieren cada día entre unas y otras personas. La verdad es que para esto no merecía la pena tanto esfuerzo.
Las conversaciones y comunicaciones inteligentes y enriquecedoras que se producen cada año se podrían contar con los dedos de una mano, es verdad que yo tengo catorce dedos en cada mano. Y la cantidad de estupideces, obviedades, tópicos, y comunicaciones sin sentido que se dan por minuto son muy poco alentadoras para una sociedad humana que pretende ser tenida como una raza inteligente en un futuro no demasiado lejano.
Ojala que la gente aquí pudiera tener memoria de pez, o selectiva, como la que yo tengo puedo tener a voluntad para olvidarse del noventa y nueve coma noventa y nueve por ciento de lo que tiene que escuchar cada día

jueves, 20 de octubre de 2016

VUELTA DE VACACIONES



Vuelvo a mi puesto de observador imparcial de esta pequeña y calurosa roca, demasiado cercana a su estrella; y aun así se quejan de que hace frío. El caso es que me habían dado permiso para visitar lo que los habitantes de este planeta llaman el hogar y que es el sitio en donde moras o habitas cuando tienes un trabajo tranquilo y no muy bien pagado.
El permiso era por tan solo un fin de semana, al cambio espacio-tiempo de este planeta son casi dos años, pero las vacaciones han cundido y han servido para que me pusiera al día de las novedades que han acontecido durante estos miles de años (nuevamente en términos de La Tierra) en mi nú-
cleo social. en mi planeta. A alguno le puede resultar extraño que allí consideremos bastante soso un núcleo social de tan solo cuatro o cinco personas (quizá quince o veinte si hablamos de familia numerosa y algún cuñado o cuñada añadido) que aquí denominan familia. Allí el núcleo básico en el que está estructurada la sociedad es el de el color de los ojos. Bien es cierto que en mi planeta los colores son múltiples y las tonalidades cada color pueden llegar a ser infinitas.
Por ejemplo un grupo social es el de los que tienen los ojos verdes tonalidad turquesa tamizada por el agua del mar.
Todos los que tienen ese color conviven en el mismo edificio, se les considera familia y tienen el derecho de elegir cuales de los miembros de esa familia son los elegidos para trabajar (normalmente cinco o seis) y los encargados de aportar medios al núcleo familiar para mantener y vivir a todos los niveles. El proceso de elecciones es cruel y hay numerosas maniobras de carácter ciertamente miserable para no salir elegido.
Lo único bueno que tiene salir elegido es que tienes el privilegio de no tener que escuchar las quejas de los dos o tres mil miembros restantes de la familia que están todo el día en su residencia sin hacer nada.
Pues bien, este fin de semana me ha servido para conocer a cuarenta y siete miembros de mi familia que no conocía. Ponerme al día con los últimos chismorreos y calumnias que se lanzan unos a otros y asistir a una fiesta en la que nos comimos a vbbdgg y a looogfre, unos suculentos miembros de nuestra comunidad que estaban ciertamente sabrosos. Por cierto, me han dicho que está ahora de moda aparearse con seres de distintos géneros (en mi raza hay siete géneros) de una manera que se va pareciendo cada vez más a como lo hacen en La Tierra
En fin, una pequeña licencia personal que se acaba en este momento. A partir de ahora solo comentaré acontecimientos que tengan que ver con mi actividad de observador.