miércoles, 5 de abril de 2017

TRANSPORTE





Bueno, yo pensando y adelantándome a lo que mis jefes van a decir acerca de mi sentido de la orientación, es verdad que no he venido a parar a la ciudad que estaba prevista. Pero, al final, que más  da! Una ciudad de este planeta como otra cualquiera, que además está llena de gente muy amable y colaboradora que siempre te está ofreciendo cosas y te te está aconsejando donde puedes ir para poder realizar tu actividad diaria. Hay cientos de personas en toda la ciudad que se te acercan y amablemente te indican en que puedes gastar tu tiempo libre ( que esta ciudad parece ser todo el día). La costumbre de este planeta es indicártelo, dando unos papeles pequeñitos en donde está escrito el lugar que va a servir para que tu disfrute y goce sea de características apocalípticas. En estos papelitos te animan a que vayas a sitios como "karaoke para la tercera edad", "bufet libre la esfera", "mini golf mediterraneo", "clínica urológica flores", "masajes purita" y muchos otros lugares que, a priori, parecían bastante atractivos.
Una bola que se está friendo
Además que, gracias a que poseo algo que se parece mucho a los mandos a distancia, iguales a los que se utilizan para cambiar de canal del televisor desde los sofás particulares de los seres de este planeta, puedo crear y modular unos pequeños agujeros negros  que crean una zona de vacío absoluto y hacen que puedan transportarme de un punto a otro, aunque estén a millones de kilómetros de distancia, en cuestión de unas décimas de segundo, en lo que se entra y se sale del agujero negro. Por lo que puedo llegar de aquí a la ciudad de Nueva York en menos de un segundo. Una comodidad, vamos.
Además, que yo no puedo dejar de estar en esta ciudad porque tengo que vigilar para no sufra un deterioro mayor la nave que está ahí muerta de risa, sin que pueda moverse no para alante ni para atrás.
El primer viaje que tengo que hacer es, a la capital de los Estados Unidos, para averiguar que relación hay entre una amenaza tan grave para este planeta como es el cambio climático y un cuento chino que el mandamás actual dice que son lo mismo. Lo que no dice a que cuento chino se refiere exactamente, para que yo pudiera relacionarlos. A lo mejor el cuento chino habla de sartenes y gente que se quema cuando cocina y que sufre consecuencias graves a causa del fuego. Habría que evitar que algo así pasara.
     

martes, 4 de abril de 2017

DESORIENTADO




Como ya he dicho, la entrada en una atmósfera con gravedad como tiene este planeta es un poquitín traumática. Para entendernos, como si los habitantes de este planeta se metieran por la garganta tres botellas de ron (otra cosa sería que se las metieran en vena). Así que pasé como unas tres semanas bastante desorientado. De hecho, no sabía muy bien en donde había aterrizado. Hasta ayer mismo estaba convencido de que había aterrizado en Nueva York.
Así que cuando he podido centrarme un poco y, por consiguiente he podido darme cuenta del lugar en donde me encontraba, lo primero ha sido tratar de adaptarme al lugar en el que estaba. Empezando por cambiar de aspecto. Escondido mientras mi aspecto era el mio original, he tratado de observar todos los especímenes que caminaban por los lugares más concurridos del lugar y de decidido adoptar la forma, la imagen, más habitual entre todos los paseantes. Además de que era la que más me gustaba y la que más se asemejaba a mi apolínea forma original.
Melena pelirroja rizada de pelo graso y no excesivamente cuidado; piel clara, muy clara (esto fue un problema porque en cuanto quedé expuesto al brillo de la estrella que alumbra este planeta, mi piel pasó a ser rosada, al principio, para terminar mutando en un rojo chillón que, a pesar de todo, no desentonaba con los viandantes de esta ciudad); ojos grandes e inexpresivos, como de besugo famélico, más voluminoso por el centro que por cualquiera de los extremos, alguna persona lo definió posteriormente como "barriga cervezera", a pesar de no haber probado la cerveza en toda mi larga vida, dos pechos bastante prominentes que me caían hasta la altura del ombligo (efectivamente había elegido el género femenino). La parte trasera, lo que denominan culo ocupaba la mitad de mi cuerpo y era visible desde, al menos, un kilómetro, Las piernas eran realmente rollizas y aun más blancas que el resto de mi cuerpo, si es que eso era posible.
La vestimenta, especialmente elegida por mi entre todo lo que había visto en la ciudad, incluía una camiseta de tiros de color claro que, cuando me movía con una cierta energía, permitía que mis senos saltaran juguetones hasta dar la impresión de que se iban a separar de mi cuerpo. Eso combinado con unos pantalones semicortos que dejaba ver mis blancas piernas para deleite de los miradores. Y para rematar las sandalias habituales  del lugar con unos coquetos calcetines de lana que cubrían mis dos pies.
¡Me encantaba! Era el look que siempre había querido tener. De hecho, lo primero que hice en cuando cambié mi aspecto fue tomar una foto para mandar a mis amigos y familiares de mi planeta natal.

lunes, 20 de marzo de 2017

ATERRIZAJE




Así que sintiéndolo mucho, no me quedó más remedio que iniciar el descenso para mezclarme con los nativos y (quien sabe, espero que no) prepararme para la confrontación directa para defender a estos seres primitivos de los horribles ataques que puedan amenazarles de cualquiera de las especies que amenazan el universo.
En mi protocolo de intervención directa figura que debo dirigirme a la ciudad más grande e influyente, una combinación de las dos, que exista en el planeta que estamos observando. la duda era Londres o Nueva York; finalmente decidí que lo mejor era la ciudad de Nueva York.que además estaba más cerca de la amenaza flagrante detectada  en esta ocasión. Por pasar desapercibido no habría problema, porque mira que en cualquiera de las dos ciudades había gente rara. Aunque posiblemente fuera más probable encontrar gente extraña y muy pintoresca en la ciudad norteamericana.
La toma de contacto con la superficie del planeta fue bien; bueno, hubo un pequeño problema, El aterrizaje había que hacerlo de manera manual (ningún problema para mi que soy un experto piloto); pero lo cierto es que la entrada en la atmósfera de estos planetas con una gravedad tan acusada me dan un poco de "yuyu" y no me gusta mucho. así que en este caso cerré los ojos en los instantes que la nave rompía la atmósfera y todo se descontrola un poco.
No pasa nada, todo parecía haber ido bien. Cuando los abrí ya tenía mi objetivo perfectamente localizado, una ciudad en la costa este, al lado del mar y con muchos rascacielos. Justo hacia allí se dirigía la nave. A no más de diez mil metros de altura la nave tomó el modo invisible y pude aterrizar en un descampado donde, si el modo invisible no se estropeaba, la impresionante nave de ultima generación "Atchiss 7" quedaría perfectamente camuflada.
El pequeño problema al que me refería anteriormente, una nadería, es que la ciudad a la que había llegado no era Nueva York; se trataba de Benidorm, en la costa mediterranea española. Que no se yo si era el lugar más adecuado para llevar a cabo mi misión.
Como las desgracia nunca vienen solas, el modo invisible se estropeó. Así que allí tenía una nave imponente, de unos doscientos metros de diámetro a la vista de todo el mundo. Por suerte esta contingecia también estaba contemplada en nuestro protocolos de exploración exterior. Un gran letrero de cinco por diez metros con el texto "Monumento de la Nasa, homenaje a la exploración espacial" (había la posibilidad de ponerlo en diez idiomas terrestres) se desplegó al lado de la nave. Esperaba que cuando las autoridades de la zona salieran de su asombro e hicieran las correspondientes averiguaciones con la Nasa, todo estaría arreglado y habría podido, al menos, reparar el modo invisible.
Pero que va, el daño era mucho mayor del que yo pensaba. Ni modo invisible, ni poner en marcha la nave para salir de allí pitando. Hasta que no lleguen los refuerzos solicitados con piezas para reparar la nave no habría forma de ponerla en marcha.Y con la prisa que se suelen dar los de mi especie, es más que probable que la nave llegue a ser considerada monumento histórico cuando lleguén al planeta dentro de quinientos años.
       

viernes, 17 de marzo de 2017

¡ALERTA!¡ALERTA!¡ALERTA!




Tanto tiempo aquí tranquilito, más de cuatrocientos millones de años, observando pasar la vida en este planeta peculiar sin que apenas pasara nada; viendo como las civilizaciones se creaban y se destruían de la manera más tonta; pero yo, aquí, vigilando desde mi nave sin tener que bajar la lodo, sin tener que implicarme en la vida de estos seres. Aburrido, si; pero bastante tranquilo.
Sin embargo un hecho ha venido a alterar esa placidez que estaba viviendo. He podido detectar como un ser del planeta Enemigos del Séptimo Diluvio se ha hecho visible en el Planeta y, además, ocupando un lugar destacado entre los líderes de su organización política.
Los habitantes del planeta Enemigos del Séptimo Diluvio son perversos; en mi planeta se dice que lo único que quieren es la destrucción de todo el universo. Yo no creo que se conformen solo con eso; seguramente quieren esclavizar a todos los seres vivos de todas las galaxias y, lo más horrible de todo, quieren que todos los seres vivos adopten la misma apariencia física que tienen ellos y que tan desagradable resulta a la vista para todos los seres medianamente decentes que tienen ojos o cualquier otro órgano visual que sea capaz de percibir las formas físicas que están a su alrededor.
¿Que como lo he podido descubrir? Pues primero por el color de su piel; ese color butano calabaza de su piel, ya que son incapaces de reproducir el color rosaceo de la piel de los seres humanos de este planeta; sus orondas formas fruto de lo que todo el mundo sabe el universo; la religión de los seres del  planeta Enemigos del Séptimo Diluvio les prohibe hacer ejercicio físico, Y el dato definitivo; debido a que la forma de trabajar (pensar) del cerebro de estos seres que es bastante peculiar, en cuanto hacen que crezca pelo encima de ese cerebro, se les forma un extraño tupé que no debería pasar desapercibido en ningún sitio; pero que, al parecer, los seres de este planeta no lo consideran el peligro que realmente es. Solo se deberían plantear que pasaría si la forma y diseño de ese tupé fuera impuesto de manera obligatoria para todos los seres vivos del planeta. No tengo la menor duda de que los perros se negarían a llevarlo.
El protocolo para situaciones como esta es bien claro y preciso. Por mucho que me fastidie, tengo que bajar a la superficie del planeta y debo intentar combatir en solitario las atrocidades de este ser hasta que lleguen refuerzos desde mi planeta natal para poder contrarrestar las acciones de esta especie de sátiros. Con el poco sentido del tiempo que tienen mis congéneres, puede que estén aquí dentro de quinientos años. Que en definitiva no es mucho, pero que se me van a hacer realmente eternos. Así que, preparado para la lucha.