miércoles, 28 de enero de 2009

El vigía (8)


Aunque invento bueno que ha hecho esta gente es lo de la religión. Ya en su día estuve hablando con el Cabeza Mayor para exportar este invento a nuestro mundo. Casi lo convencí, pero al final decidió que era demasiado sibilino y un punto cruel e inmoral.
Quizá en su día se hizo (y seguramente de buena fe) por la cantidad de preguntas que estos seres inferiores se hacen acerca de que puntean pintan aquí y, sobre todo, a donde carajo van. Esto, que en sí, todas las inquietudes son buenas en si, parece un planteamiento honorable, dejó de serlo tanto cuando se normalizó, se realizaron unas normas aplicables a todo el mundo que regulaban las inquietudes, miedos y esperanzas de todo tipo de seres; mucho peor fue cuando las religiones se oficializaron y los gobiernos y administraciones públicas las incorporaron como parte de su gobierno. Y el colmo fue cuando los de siempre se dieron cuenta de que el instrumento de la religión bien utilizado les podía dar un tipo de poder contra el que ni Dios podría luchar.
Luego la situación se descontroló por completo. Durante muchos siglos prácticamente todas las guerras se han hecho en nombre de la religión (¿Cuándo una guerra se ha hecho por un motivo que no sea el económico?). Millones y millones de seres muertos por discrepancias de creencias religiosas. Prepotentes morales empeñándose en imponer unas creencias que básicamente no se diferenciaban unas de las otras. Y los de siempre controlando perfectamente la situación y sabiendo utilizar los miedos y sensibilidades de los seres de este planeta para estar y disfrutar del poder y las riquezas.
Lo único positivo que ha generado todo esto es la cantidad de locos esquizofrénicos que han manifestado sus síntomas a cuento de unas creencias religiosas que han entendido como un caracol entiende física cuántica y que han dejado al descubierto sus perturbaciones mentales. No es que haya servido de mucho, pero al descubierto han quedado.

viernes, 23 de enero de 2009

El Vigía (7) (parte 2)


Bien, pues los ejércitos ha sido sin duda uno de los inventos más trascendentales de esta civilización (y de algunas otras). Los políticos y gobernantes cuando llegan y se topan con el poder no resistir a caer en algunas tentaciones (no pueden resistir a caer en muchas tentaciones); y el utilizar la fuerza militar en provecho propio o de quienes les pagan es una de las más habituales.
No muestran ningún tipo de reparo en ello y se inventan, para que todo el mundo se crea incluidos ellos mismos, unas pomposas y llamativas explicaciones que nunca nadie (y menos los que ha probado las flechas, espadas, balas o explosiones del enemigo) han llegado a creerse (¿O si?).
El caso es que no solo se han beneficiado del uso de la fuerza organizada en beneficio propio, sino que también se lucran económicamente de toda la parafernalia que conlleva el mantenimiento de las fuerzas militares. La venta de armas fundamentalmente; pero también todo el dinero que mueve su evolución e investigación, los grandes contratos de mantenimiento de las tropas, etc. Sin olvidar toda la actividad cultural que se genera a su alrededor para tratar de justificar su existencia (películas, obras literarias, pinturas, …). ¿Cuantos gobernantes no han gastado su muy voluminosa fortuna en mantener ejércitos? Debe ser porque es una cuestión rentable eso de tener unos cuantos sujetos disfrazados de lo que sea y que tengan a su disposición las últimas y mejores tecnologías en materia de quitar de en medio a otros seres de su misma especie.
En mi planeta es la Gran Cabeza la encargada de decidir quién tiene o no tiene razón. No se si mejor, pero por lo menos bastante más barato y menos peligroso para la salud vital de los implicados.
Al menos no hay que dejar de reconocer que el que inventó esto de los ejércitos era un coco el tío. No voy a decir quién fue por si hay alguien que le pueda coger manía

miércoles, 21 de enero de 2009

El Vigía (7) (parte 1)


Casi paralelamente se iba estructurando las sociedades comunes. Es decir, los habitantes de este planeta comenzaban a vivir en unas sociedades comunes (lo cierto es que siempre les ha costado) y comenzaban a beneficiarse de ello. Siguiendo con las características innatas de estos seres, unos se beneficiaban más que otros. Unos cuantos realizaban un trabajo duro y silencioso en busca del bien común y otros se beneficiaban, sin que su conciencia les enviara ni un mísero sms, de ello sin aportar nada al bien común a cambio.
No parece que esa característica vaya a cambiar en ninguna de las civilizaciones futuras, así que me temo que esto habrá que asumirlo ya definitivamente como parte de la condición de estos seres y ni tan siquiera volver a mencionarlo.
Bueno, pues casi inmediatamente después de que se estructuraran estas sociedades supuestamente comunes, se implantó una de las mejores ideas que ha tenido esta raza prácticamente desde la primera civilización que un servidor conoció: se crearon los ejércitos.
Es decir, un grupo considerable de seres armados, solo dedicados a ese menester y que supuestamente están para defender a la sociedad común de las agresiones exteriores. Han pasado los siglos y los siglos y prácticamente nunca han servido los ejércitos para ese menester. Lo normal es que esos ejércitos fueron creados por los gobernantes de las sociedades comunes y no han cumplido ni en una sola ocasión esos objetivos. Cuando los ejércitos han cumplido realmente la misión de defender a toda la sociedad, es la propia sociedad y no sus gobernantes quien se ha encargado de organizarlos