Ahora que estoy viendo algunos documentales del tema (cada vez se está quedando más despoblada la sala de televisión gracias al curso de manejo de internet y creación de cuentas de twitter) me sigue asombrando el miedo que tienen en este planeta a la posibilidad de que un asteroide choque contra La Tierra y la raza humana desaparezca de una manera total y definitiva como desparecieron los dinosaurios hace unos cuantos años.
Bueno, seguramente tuvo más que ver la falta de alimentos saludables para unos bicharracos que comían un montón y que no contaban precisamente con supermercados surtidos para encontrar alimentos que les facilitaran el no morir de hambre. Yo no noté que cayera un asteroide en este planeta en el tiempo en que había dinosaurios sobre la faz de La Tierra; por lo menos por cara que yo estaba vigilando.Tanto miedo han tenido que en alguna ocasión he echado unas buenas risas, y no he sido el único, ampliando la sombra de mi nave y simulando que se trataba de un asteroide con una trayectoria de colisión contra La Tierra. después del periodo de pánico, se preguntaban como había podido desparecer.
Pero, lo cierto es que siempre les ha preocupado mucho esta posibilidad, en todas las civilizaciones, y se han planteado múltiples soluciones para protegerse de esa eventualidad. La que más gracia me ha hecho siempre, sin duda, es la de mandarle un pepinazo nuclear que acabe con el asteroide, ese y los cincuenta próximos que pudieran estar por los alrededores. Lo que demuestra cuanto daño hizo John Wayne a los espectadores de una época no muy lejana que terminaron pensando que donde esté una explosión bien fuerte, que se quite cualquier tipo de sutileza y solución ingeniosa y silenciosa, si puede ser.
Es evidente que los asteroides son una especie de basura espacial que anda campando libremente por los caminos del universo sin que nadie lo pueda controlar. O si; en mi planeta lo hemos solucionado de una manera fácil y discreta que puede ser igualmente utilizada en este planeta. Aun con los pocos medios técnicos con que, por el momento cuentan. Apenas necesitarían un vehículo que fuera capaz de desplazarse unos cientos de miles de kilómetros desde la superficie.
Tan solo es necesario poder enfocar una especie de cañón que lance una ligera brisa, no hace falta que sea muy fuerte a la cola del cometa para que este varíe el rumbo que estaba llevando y se encamine en otra dirección que no se a el colisionar con el lugar en que nos encontramos.
En, a ver si un dia me preguntan.

