PODERES MENTALES II
Sin embargo Matías insiste con una cierta frecuencia en que yo tengo una serie de habilidades mentales que me hacen especial. Por ejemplo, mi habilidad para jugar al dominó como el culo y lograr siempre, sin ningún tipo de excepción, que cada vez que juega de pareja conmigo logremos perder por muy buenas fichas que nos vengan y por muy mal que sepan jugar nuestros contrincantes del momento.
También alaba otras muchas de mis cualidades mentales que, en este caso si, son realmente diferenciales con los habitantes de este planeta. En realidad esto no supone ningún tipo de mérito; tan solo es cuestión de tener unos conocimientos básicos, como es mi caso y el de la mayoría de los habitantes de mi planeta, de mecánica cuántica. Más en concreto de la energía cuántica; y, más en concreto todavía, de la metafísica cuántica.
He leído un poco a través de google sobre mecánica cuántica y el despertar que está teniendo este planeta a estas, nuevas para ellos, disciplinas científica. Y leyendo lo que escribe la gente por ahí, uno no llega estar muy seguro de que gran parte de las personas que escriben sobre ello de verdad esté considerando estas materias como ciencia. Especialmente los que escriben sobre energía y metafísica cuántica.
Da más la impresión de que están hablando de materias novedosas de una parasicólogía de tercera división que que te va a servir para acertar la lotería o para poder sanar el reuma poniendo las manos en la zona afectada. Todo ello basado en unas cuantas frases biensonantes y que más parecen el discurso de un charlatán de feria (seguramente lo son) que lago basado en unos principios científicos bastante rigurosos.
Con que tan solo tuvieran el conocimiento de una correcta arquitectura del cerebro y las posibilidades de las energía eléctricas que podemos emitir, se darían cuenta de que todo esto es bastante científico y que tiene unos principios que tiene más que ver con los científicos que con los charlatanes apasionados e incultos.
Por cierto, y hablando de servir para acertar la lotería, si se lo dijera a Matías nunca lo creería; pero el hecho de que en el pasado sorteo de la Lotería de Navidad le tocara el reintegro con doscientos euros que había jugado, sin duda tuvo bastante que ver con que yo repitiera varias veces que esto iba a ser así, que le iba a tocar. El poder de la palabra es algo incuestionable y esta gente no tiene ni idea de hasta donde llega ese poder.
Claro, que yo no lo hice por demostrar esto. Es que Matías me había dicho que si le tocara el reintegro, me invitaba a cenar al "Carcajente", un restaurante que está a cinco minutos de la residencia y que tiene una camarera, que se llama Puri y que tiene las tetas más grandes y robustas que uno podía ver (la mitad) en todo Benidorm.
lunes, 29 de junio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
PODERES MENTALES
Parece indudable que estoy atravesando lo que los psicólogos llaman el proceso de aceptación. Antes cuando preguntaban por extraterrestres, o si creía que había extraterrestres en el universo, mi respuesta era rotunda e inequívoca; no no solo no conocía a ningún extraterrestre, si no que rotundamente estaba convencido de que no existían, ni habían existido nunca.
Claro, esto nunca lo había tratado nunca con ningún psicólogo. Pero, hacía unas cuantas noches, en la soledad de mi cama, que no de mi habitación porque estamos cuatro en cada una, le daba yo vueltas al asunto y logré llegar a la conclusión de que seguramente cuando la gente en este planeta estaba hablando de alien, resulta que se estaba refiriendo a gente como yo. Resultaba que, a pesar de todo, no solo era un pensionista sin pensión; también resultaba que era un extraterrestre que había venido al mundo en un planeta muy, muy lejano
Bueno, era una cuestión que tenía que asumir. Que la asumí enseguida; porque este de ese tipo de cuestiones que no tiene vuelta de hoja. O eres de aquí, o no eres de aquí, pero en este aspecto no parece que haya medias tintas, que yo sepa. Así, una vez que pude aceptar este hecho, no cabía darle más vueltas y una aceptaba las cosas tal y como eran.
Pero seguí pensando mientras daba vueltas en mi cama, el calor hacía que estuviera durmiendo bastante poco últimamente, cosas con respecto a esto de ser extraterrestre, y me dio por pensar que aquí la gente tiene la percepción de que para ser un buen extraterrestre tienes que ser poseedor de unos poderes mentales excepcionales. Que puedes adivinar lo que está pensando los demás, o puedes mover cosas con la mente y cosas así.
Y yo pensaba, mala costumbre, si yo tenía alguna de esas habilidades mentales que se supone que deberían tener los extraterrestres. Y no, la verdad es que yo no identificaba en mi ninguna de esas habilidades que me podrían hacer llegar a ser un ser excepcional. No adivinaba cosas, no podía mover nada con mi mente (ni mi barriga, que padezco de estreñimiento), nada que se pudiera considerar excepcional.
Lo único que puedo adivinar casi siempre cuales van a ser la órdenes del Alto Mando y que tengo una cierta habilidad para inventarme milongas que se tragan sin discutir demasiado. Pero, bueno, no creo que eso sean unos mentales excepcionales. eso es más bien que los dirigentes que son puestos al frente del Alto Mando realmente son un poco cortitos de pensaderas y no hay ninguna otra cuestión de mérito.
Parece indudable que estoy atravesando lo que los psicólogos llaman el proceso de aceptación. Antes cuando preguntaban por extraterrestres, o si creía que había extraterrestres en el universo, mi respuesta era rotunda e inequívoca; no no solo no conocía a ningún extraterrestre, si no que rotundamente estaba convencido de que no existían, ni habían existido nunca.
Claro, esto nunca lo había tratado nunca con ningún psicólogo. Pero, hacía unas cuantas noches, en la soledad de mi cama, que no de mi habitación porque estamos cuatro en cada una, le daba yo vueltas al asunto y logré llegar a la conclusión de que seguramente cuando la gente en este planeta estaba hablando de alien, resulta que se estaba refiriendo a gente como yo. Resultaba que, a pesar de todo, no solo era un pensionista sin pensión; también resultaba que era un extraterrestre que había venido al mundo en un planeta muy, muy lejanoBueno, era una cuestión que tenía que asumir. Que la asumí enseguida; porque este de ese tipo de cuestiones que no tiene vuelta de hoja. O eres de aquí, o no eres de aquí, pero en este aspecto no parece que haya medias tintas, que yo sepa. Así, una vez que pude aceptar este hecho, no cabía darle más vueltas y una aceptaba las cosas tal y como eran.
Pero seguí pensando mientras daba vueltas en mi cama, el calor hacía que estuviera durmiendo bastante poco últimamente, cosas con respecto a esto de ser extraterrestre, y me dio por pensar que aquí la gente tiene la percepción de que para ser un buen extraterrestre tienes que ser poseedor de unos poderes mentales excepcionales. Que puedes adivinar lo que está pensando los demás, o puedes mover cosas con la mente y cosas así.
Y yo pensaba, mala costumbre, si yo tenía alguna de esas habilidades mentales que se supone que deberían tener los extraterrestres. Y no, la verdad es que yo no identificaba en mi ninguna de esas habilidades que me podrían hacer llegar a ser un ser excepcional. No adivinaba cosas, no podía mover nada con mi mente (ni mi barriga, que padezco de estreñimiento), nada que se pudiera considerar excepcional.
Lo único que puedo adivinar casi siempre cuales van a ser la órdenes del Alto Mando y que tengo una cierta habilidad para inventarme milongas que se tragan sin discutir demasiado. Pero, bueno, no creo que eso sean unos mentales excepcionales. eso es más bien que los dirigentes que son puestos al frente del Alto Mando realmente son un poco cortitos de pensaderas y no hay ninguna otra cuestión de mérito.
lunes, 8 de junio de 2020
PENSIÓN
Alabado sea Dios. Definitivamente no voy a tener que ponerme a hacer chapuzas como si fuera un vulgar obrero sin cualificar y no un especialista superior del nivel seis mil cuatrocientos veinte, que es lo que en realidad soy (de ahí que confiaran la misión de vigilancia de este planeta desde hace no se cuantos cientos de miles de años). Por el momento lo vamos a dejar para un poco más adelante, si es que es necesario que mis ingresos crezcan de una manera considerable.
Acaba de llegar la notificación de que ha sido aprobado un ingreso mensual de pensión básica destinada a personas que como yo no pueden demostrar documentalmente la realización de algún tipo de trabajo remunerado a lo largo de su vida. La gran suerte para mi es que existe una gran cantidad de personas con esas características; que, o bien es que efectivamente no han trabajado nunca en su vida, o bien lo han hecho de una manera discreta, que no querían que nadie se enterara.
En mi caso, que no soy ni de lo primero ni de lo segundo, la gestión de las monjas ha dado resultado y a partir de finales de este mes comenzaré a cobrar una cantidad que va a rondar los cuatrocientos ochenta euros. No es una fortuna; pero, teniendo en cuenta que yo ahora mismo no tengo muchos gastos (ni casa, ni comida, ni agua, ni luz...) creo que me podré arreglar de momento y que hasta me voy a poder agenciar un móvil de estos de penúltima generación, comprado en las tiendas de segunda mano, que es lo que tienen casi todos mis compañeros de residencia y que les va bastante bien.
He de decir que el tema de las pensiones genera una controversia bastante fuerte entre mis compañeros de residencia, aparte de la opinión unánime de considerar que las pensiones son una "mierda pinchada en un palo" y que tiene que ver con la oposición frontal del cien por cien de los residentes a que se les paguen pensiones a los inmigrantes. Que desde luego que no es mi caso.
En el apartado en el que si que quizá podría entrar es en el de "enanos minusválidos" sobre los que también hay residentes que opinaban, en este caso bastantes menos, tampoco a estos, a los "enanos minuválidos", se les debería pagar ningún tipo de pensión. Eran pocos los que opinaban así; pero era evidente que lo decían exclusivamente por mi, ya que al parecer me consideraban dentro de ese apartado, tan solo porque mi estatura (vuelvo y repito que fue un error de transformación) supera por poco el metro.
Afortunadamente, esas opiniones no han tenido peso al final y, definitivamente, puedo considerarme dentro del colectivo de pensionistas de este país. Tengo tantos proyectos para ese dinero que seguramente los voy a seguir teniendo durante años, porque no guardando el importe de la pensión integro durante meses iba a poder tener el dinero suficiente para pagar todo lo que quiero hacer ahora mismo.
Ademas, que entre préstamos que me han hecho, y que seguramente tendré que devolver y las invitaciones prometidas a mis compañeros de residencia, el dinero del primer pago de l pensión ya está gastado.
Alabado sea Dios. Definitivamente no voy a tener que ponerme a hacer chapuzas como si fuera un vulgar obrero sin cualificar y no un especialista superior del nivel seis mil cuatrocientos veinte, que es lo que en realidad soy (de ahí que confiaran la misión de vigilancia de este planeta desde hace no se cuantos cientos de miles de años). Por el momento lo vamos a dejar para un poco más adelante, si es que es necesario que mis ingresos crezcan de una manera considerable.
Acaba de llegar la notificación de que ha sido aprobado un ingreso mensual de pensión básica destinada a personas que como yo no pueden demostrar documentalmente la realización de algún tipo de trabajo remunerado a lo largo de su vida. La gran suerte para mi es que existe una gran cantidad de personas con esas características; que, o bien es que efectivamente no han trabajado nunca en su vida, o bien lo han hecho de una manera discreta, que no querían que nadie se enterara.
En mi caso, que no soy ni de lo primero ni de lo segundo, la gestión de las monjas ha dado resultado y a partir de finales de este mes comenzaré a cobrar una cantidad que va a rondar los cuatrocientos ochenta euros. No es una fortuna; pero, teniendo en cuenta que yo ahora mismo no tengo muchos gastos (ni casa, ni comida, ni agua, ni luz...) creo que me podré arreglar de momento y que hasta me voy a poder agenciar un móvil de estos de penúltima generación, comprado en las tiendas de segunda mano, que es lo que tienen casi todos mis compañeros de residencia y que les va bastante bien.He de decir que el tema de las pensiones genera una controversia bastante fuerte entre mis compañeros de residencia, aparte de la opinión unánime de considerar que las pensiones son una "mierda pinchada en un palo" y que tiene que ver con la oposición frontal del cien por cien de los residentes a que se les paguen pensiones a los inmigrantes. Que desde luego que no es mi caso.
En el apartado en el que si que quizá podría entrar es en el de "enanos minusválidos" sobre los que también hay residentes que opinaban, en este caso bastantes menos, tampoco a estos, a los "enanos minuválidos", se les debería pagar ningún tipo de pensión. Eran pocos los que opinaban así; pero era evidente que lo decían exclusivamente por mi, ya que al parecer me consideraban dentro de ese apartado, tan solo porque mi estatura (vuelvo y repito que fue un error de transformación) supera por poco el metro.
Afortunadamente, esas opiniones no han tenido peso al final y, definitivamente, puedo considerarme dentro del colectivo de pensionistas de este país. Tengo tantos proyectos para ese dinero que seguramente los voy a seguir teniendo durante años, porque no guardando el importe de la pensión integro durante meses iba a poder tener el dinero suficiente para pagar todo lo que quiero hacer ahora mismo.
Ademas, que entre préstamos que me han hecho, y que seguramente tendré que devolver y las invitaciones prometidas a mis compañeros de residencia, el dinero del primer pago de l pensión ya está gastado.
lunes, 1 de junio de 2020
CHAPUZAS EN SERIO
Desde que le arreglé a Matías el respirador que le dio el Seguro para mitigar sus problemas de asma, resulta que cada vez estaba más convencido que me debería dedicar a ello y que, incluso, el mismo Matías estaba dispuesto a financiar la creación de una pequeña empresa de chapuzar para los residentes y los vecinos de la zona. El proyecto cada vez estaba más avanzado y Matías ya me había prometido invertir nada menos que quinientos euros para comprar algunas herramientas y algo de material para poder trabajar.
Los cálculos me estaban resultando espectaculares ya que se estaban pronosticando unos beneficios cercanos a los seis mil euros al mes. ¡Vamos, que en cinco meses me iba a poder comprar la residencia para mi solo. Y, a pesar de eso,la verdad es que yo no lo estaba terminando de ver claro del todo.
Me imagino que el temor que más me estaba preocupando era la posibilidad es que se enterara alguien del Alto Mando de mi planeta. Y es que, evidentemente, los militares de mi rango tenemos firmada exclusividad y no podemos dedicarnos a ninguna otra actividad remunerada. Aunque sea, esta remuneración en pequeños papeles monocromáticos que nada iban significar para los auditores del glorioso ejército imperial.
Si, claro, si yo le pudiera transmitir a alguien mis temores, me diría que a ver como se iban a enterar, estando tan lejísimos como estaban. Pero es que el Alto mando es bien conocido por tener ojos y oídos en todos lados. Y no vaya a ser que por los lazos del diablo...
Pero, por otro lado, la falta de dinero en efectivo es muy agobiante y la verdad es que ya le debo dinero a todo el mundo en la residencia y no creo que nadie me vaya a prestar ni un solo euro más. así que hasta que llegue la pensión, si es que llega, que no es seguro, tan solo tengo la alternativa de hacer esto o de atracar un banco. Que también lo había estado considerando, no voy a decir que nunca lo he hecho.
De momento, y entre que me decido o no, tengo entre mis manos el sonotone de Angustias para arreglar y, aconsejado por Matías, una vez que esté arreglado pienso cobrarle unos treinta y cinco euros a ver que pasa
Desde que le arreglé a Matías el respirador que le dio el Seguro para mitigar sus problemas de asma, resulta que cada vez estaba más convencido que me debería dedicar a ello y que, incluso, el mismo Matías estaba dispuesto a financiar la creación de una pequeña empresa de chapuzar para los residentes y los vecinos de la zona. El proyecto cada vez estaba más avanzado y Matías ya me había prometido invertir nada menos que quinientos euros para comprar algunas herramientas y algo de material para poder trabajar.
Los cálculos me estaban resultando espectaculares ya que se estaban pronosticando unos beneficios cercanos a los seis mil euros al mes. ¡Vamos, que en cinco meses me iba a poder comprar la residencia para mi solo. Y, a pesar de eso,la verdad es que yo no lo estaba terminando de ver claro del todo.Me imagino que el temor que más me estaba preocupando era la posibilidad es que se enterara alguien del Alto Mando de mi planeta. Y es que, evidentemente, los militares de mi rango tenemos firmada exclusividad y no podemos dedicarnos a ninguna otra actividad remunerada. Aunque sea, esta remuneración en pequeños papeles monocromáticos que nada iban significar para los auditores del glorioso ejército imperial.
Si, claro, si yo le pudiera transmitir a alguien mis temores, me diría que a ver como se iban a enterar, estando tan lejísimos como estaban. Pero es que el Alto mando es bien conocido por tener ojos y oídos en todos lados. Y no vaya a ser que por los lazos del diablo...
Pero, por otro lado, la falta de dinero en efectivo es muy agobiante y la verdad es que ya le debo dinero a todo el mundo en la residencia y no creo que nadie me vaya a prestar ni un solo euro más. así que hasta que llegue la pensión, si es que llega, que no es seguro, tan solo tengo la alternativa de hacer esto o de atracar un banco. Que también lo había estado considerando, no voy a decir que nunca lo he hecho.
De momento, y entre que me decido o no, tengo entre mis manos el sonotone de Angustias para arreglar y, aconsejado por Matías, una vez que esté arreglado pienso cobrarle unos treinta y cinco euros a ver que pasa
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