
Es rara la incursión de los grandes escritores (de nuestro país o de cualquier otro) en este subcampo de la literatura que estamos tratando en este blog. Eduardo Mendoza escribió a principios de los noventa la que sin duda es la mejor novela, aunque solo sea por el prestigio del autor, de este tipo en lengua española.
Durante el verano de 1990, entre el 1 y el 25 de agosto de 1990, entre el 1 y el 25 de agosto, el diario El País publicó por entregas Sin noticias de Gurb, que apareció como libro en 1991. Sin noticias de Gurb es una novela escrita en forma de diario de un extraterrestre que busca a Gurb -otro extraterrestre con la figura de la cantante Marta Sánchez-, extraviado en Barcelona en el tiempo de la escritura del libro que además era el tiempo de la Barcelona preolímpica, con tal magnitud de obras y en perido de adecuaciónd e la ciudad a la modernidad tal que hasta la presencia de extraterrestres que venían a portar su granito de arena, era posible.
A la obra el propio Mendoza la ha calificado como "novela de aeropuerto", historia sin pretensiones, breve y bastante superficial en su argumento. La crítica literaria fue unánime a la hora de enjuiciar la novela; de "travesura divertida" la calificaba Fernando Valls, "respiro narrativo" para José Esteban, "folletín sin pretensiones" para Guillem Martínez o "juguete costumbrista y disparatado" para Joaquín Marco, como ejemplo de la acogida que tuvo el libro en el mundo periodístico.
En el fondo de la historia destaca por encima de todo la crítica despiadada contra la condición humana de la gran ciudad, el aniquilamiento del ser humano en la sociedad moderna y lo absurdo de muchas de las acciones del hombre en el mundo de hoy. Por supuesto, y a pesar de todo esto, los extraterrestres decidirán quedarse con nosotros, algo muy americano y que nunca he llegado a entender.
El argumento de la novela es extraordinariamente sencillo. Dos extraterrestres, Gurb y un anónimo marciano (personaje sin nombre y principal como en El misterio y El laberinto), recalan en la Tierra, en los alrededores de Barcelona, debido a una avería en su nave espacial, y deciden investigar cierta fórmula en un planeta desconocido. Son incorpóreos y pueden adoptar la forma que les apetezca. Se necesitan mutuamente para poder regresar a su galaxia, una vez cumplida su misión. Uno de ellos, el llamado Gurb, decide investigar todo aquello que le rodea adoptando diversos disfraces como el de la exuberante y famosa cantante Marta Sánchez. Su compañero decide seguir sus pasos por Barcelona, consciente de que sin Gurb no puede hacer nada, e irá narrando todas sus experiencias en forma de diario que conforman el libro. La sorprendente vida del actual laberinto barcelonés desfila ante los ojos del alienígena que pretende localizar como sea a Gurb y que, de paso, se entera de cómo se vive en esta aglomeración urbana.
La realidad de la Barcelona preolímpica queda totalmente plasmada: aceras llenas de socavones, interminables embotellamientos, la pasión por el fútbol, la incompetencia de la Seguridad Social... Estos extraterrestres, dotados de poderes extraordinarios, pero de una inusual religiosidad, a pesar de las críticas que ejercen sobre la gran ciudad, deciden al final de la historia quedarse entre los humanos para acabar sus vidas.









