jueves, 30 de diciembre de 2010

El Vigia (28)






Se estaba viendo venir, que esto no iba a terminar bien. La invención de la imprenta que a muchos les pareció una cosita de nada, un entretenimiento para frailes y alguna que otra mujer ociosa que no se conformaba con escuchar los chismes que le contaban las criadas, se acabó convirtiendo en un arma que cargaba el diablo, no parece que Dios se meta en estas cosas.


Mucha gente empezó leer, había libros que hacían pensar; y, peor, panfletos y revistas que propugnaban que posiblemente existiría un mundo mejor, pero que este era manifiestammente mejorable.


El comunismo era una corriente filosófica (luego resultó que sobre todo) y social que nació en el centro de Europa, pero que eclosionó de una manera ruidosa en el Este de Europa. Basicamente consiste en que no debería existir la propiedad privada, los bienes son de caracter colectivo (o sea, de todo el mundo) y de esa manera deben ser gestionados. Vamos una veleidad que nosotros, en nuestro planeta, tuvimos hace unos cartorce millones de años y que también terminó como el Rosario de la Aurora. Hubo alborotos, guerra, muertes, porque algunos se creyeron que esto iba en serio. Y de hecho se impuso en algunas naciones como régimen de gobierno. Pero no parece que el invento haya durado más de cien años (de los de aquí).

¿Porqué? ¿Parece una idea bonita, verdad? El problema es que los de siempre, que nuevamente parecían tener las horas contadas (ahora más que nunca) se han sabido manejar extraordinariamente bien en una situación como esta. Mejor incluso que un régimen de propiedad privada tradicional (economía de mercado lo llaman algunos)

Total, que podría haber cambiado la situación y el espíritu de este planeta; pero lo cierto es que no cuajó.

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