viernes, 20 de mayo de 2011

El Vigia (31)



Esta pobre gente, los habitantes de este planeta, tienen la necesidad de encubrir sus miserias y su vida tan vacía de alguna manera. Hasta que había una necesidad perentoria de alimentarse y cumplir con las obligaciones que su único estómago imponía, solo una infima parte de los habitantes de este planeta necesitó recurrir a ingerir sustancias narcotizantes para poder tirar. Pero una vez que esa necesidad básica fue cubierta de una manera aceptable, una cantidad mayoritaria de sus habitantes consumió eso que ellos llaman drogas de una manera mayoritaria. La más común y difundida fue la bebida alhólica en sus diferentes modalidades. Horrible para la salud de los habitantes de este planeta, pero indispensable para poder aguantar en él.





Una vez que ya era evidente que su consumo era habitual y mayoritaria, a los de siempre una idea que, como siempre, tenía un fin altruista y desinteresado. La prohibiieron en algunos paises de manera que nadie las podía consumir. Podría pensarse que el fin de esta prohibición era velar por la salud, física y mental, de los frágiles habitantes de este planeta; pero si se decía eso era mentir de forma descarada (algo que, por otra parte, los de siempre son capaces de hacer sin que se les mueva un solo músculo de su cara). En realidad lo que pretndieron era hacer ilegales estas sustancias para así poder venderlas mucho más caras y poder realizar de esta manera un extraordinario negocio.





Ley seca la llamaron en Estados Unidos, el país más grande y poderoso en esos momentos. La cosa terminó como el Rosario de la Aurora, no descendió el consumo, la delincuencia, las muertes y los acciones poco éticas de los delincuentes llegaron a unos niveles absolutamente desproporcionados. Muchas muertes y los delincuentes haciendo y desaciendo a sus anchas. No parecía que fuera una buena idea.





Tardaron poco tiempo en darse cuenta. Un experimento fallido. Hay cosas que no se pueden hacer. Cuando a un colectivo alienado le quitas el medio por el que su mente sufre o disfruta de una serie de distracciones, la reacción suele ser bastante radical. Nunca ha vuelto a pasar, al menos de esa manera. Ahora hasta está bien visto. "Ayuda a socializar", dicen

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