martes, 22 de enero de 2013

El Vigia (50)



El relato de este blog se ha detenido porque estaba esperando que pasara la f echa que los habitantes de este planeta habían pronosticado que sería el final del mismo, o de esta civilización al menos; el 21 de diciembre del año 2012 según el calendario Gregoriano, o el comienzo del solsticio de invierno. Finalmente nada. Yo que pensaba que me tendría que poner a observar la evolución de la siguiente… O, a lo mejor había suerte y me podría volver a mi planeta a ver si podía descansar; allí tan ricamente con mis diecisiete mujeres y con mis 417 descendientes (aunque ahora que lo pienso es posible que ya tenga alguno más)

Es impresionante lo que les gusta a esta gente pronosticar el fin del mundo. Disfrutan dando una fecha que ellos consideran más que probable y que luego, invariablemente, resulta que es falsa y que no pasa absolutamente nada. Digo yo que será porque son conscientes de esto está torcido y ya no tiene arreglo posible y que hay terminar ya con todo esto y lo mejor sería empezar de nuevo con la historia.

En fin, a seguir con este aburrimiento y a esperar que algún ser perspicaz (que alguno hay) se de cuenta de cómo funcionan las cosas realmente y que, y eso es lo más importante, la gran mayoría le haga caso y puedan avanzar dentro de la simpleza que tiene este Universo en el que nos encontramos. ¡Todo lo tienen ahí, delante de sus narices, y no son capaces de verlo!

Me temo que todavía quedan unos cuantos años terrícolas para seguir viendo como esto transcurre de una manera lenta, desesperadamente lenta. Y mientras el eunuco de Prufflusis, mi jefe, disfrutando de su acomodada estancia en uno de los mejores habitáculos de mi planeta, con no menos de doscientas esposas (¡que no se para que las quiere, la verdad!) y engañando descaradamente a la Cabeza Suprema de mi planeta que se cree todas las mentiras que le cuenta

No hay comentarios: