jueves, 23 de abril de 2020

HISTORIA VERDADERA





Después de la partida de dominó de hoy - cada vez me estimula menos y no solo porque generalmente pierdo, sino porque cada día la encuentro menos interesante - he notado a mis compañeros de partida muy subiditos en cuanto a las posibilidades infinitas del ser humano y su actividad en este planeta; y es que ellos ven la historia de una manera muy parcial y sin tener una perspectiva real de lo que ha sido el habitante del planeta desde que apareció la vida en el mismo (planeta).
Esta actitud me ha hecho pensar, actividad que realmente no suelo hacer con mucha frecuencia (será desde la prohibición del año 345.678 que limitaba esta actividad a tan solo diez conceptos básicos; arriba-abajo, izquierda derecha; si-no, etc...), pero me lancé. Y estaba pensando que a lo mejor estaba bien que esta gente supiera realmente cual ha sido la historia de este planeta desde que hay vida viva en el mismo (inteligente es un calificativo que a lo mejor es un poco pretencioso utilizar) y, seguramente, se llevarían alguna que otra sorpresa.
Pero, claro, es posible que el único ser sobre la faz del planeta que conozca realmente su historia desde los inicio sea yo. Y, la verdad, yo es que no soy mucho de escribir. En realidad es que no sé escribir con esos signos tan enrevesados que utiliza esta gente. Los compañeros de la residencia están convencidos que lo que pasa es que soy analfabeto y que nunca aprendí a escribir y malamente a leer. Cuando me dicen eso casi siempre estoy a punto de decirles que en mi planeta natal logre nada menos que tres premios por la belleza de mi caligrafía.
Cuando a alguien le mencioné que estaba pensando en escribir algo, me hizo notar que ahora no es necesario saber hacerlo, uno puede grabar lo que quiere escribir y luego algún alma caritativa seguro que lo puede transcribir al papel. No es una mala idea; pero a ver donde encuentro yo un alma caritativa.
Por lo pronto me he puesto a traer a mi mente todas las veces que en este planeta han existido civilizaciones que han terminado por ser destruidas, generalmente autodestruidas por los propios seres humanos, habitantes del planeta. Así, en un primer intento me salen 87, no que son unas 88, civilizaciones que yo he conocido y sobre las que tendría que escribir, claro. Y, naturalmente, no ha quedado nadie para relatar lo que ha pasado en esos millones de años; tan solo un servidor. Lo cual es tela marinera.
Así que, a ver si me pongo a hacer ejercicios de yoga y relajación para tranquilizarme y me pongo con la tarea que puede ser interesante

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