viernes, 22 de mayo de 2020

LA RIGUROSIDAD





Es evidente que me queda mucho por aprender de esta raza de seres que habitan este planeta. Aunque en teoría domino el idioma de manera correcta, me parece que en algunas ocasiones me fallan los conceptos. Por ejemplo cuando alguno de los residentes comienza a pontificar acerca de lo sinvergüenza que es la directora de la residencia y de lo mal que lo está haciendo. Yo, ingenuo de mi, me quedo esperando a que realice las argumentaciones en las que se basan lo anteriormente dicho. Que digan en que pruebas empíricas se basan para decir esto de Doña Valentina que es un pan bendito.
Pero no hay argumentaciones; ni siquiera cuando alguna de las internas asegura que Doña Valentina se está llevando una buena cantidad de dinero, perteneciente a la residencia, a la cuenta corriente de su propiedad. Parece que Doña Valentina no les ha permitido echar un vistazo a su cuenta corriente. Así que me gustaría saber cuales son las pruebas con las que cuenta para poder hacer esa afirmación de una manera tan rotunda y que deja tan poco espacio a la más mínima duda.
Porque en mi planeta, si uno dice algo del emperador supremo o de sus generales, aún teniendo pruebas fehacientes y mostrables, te pueden cortar una o las dos antenas. Si lo llegaras a decir sin pruebas y tan solo porque te ha parecido bien decirlo, no tengo claro que es lo que te cortarían. Pero, seguro que sería algo que volviera a crecer más.
Pero es que parece ser que esto es algo innato en los habitantes de este planeta. Son muy aficionados a decir: ¡que mal que lo está haciendo fulanito!. ¿Porque, que razones hay para que yo diga esto? Ninguna en realidad; tan solo son modas o que le he escuchado a alguien decir eso mismo, sin aportar, por supuesto, ninguna prueba consistente para su argumentación.
Pero tampoco es criticar por criticar. Porque para alabar lo hacen de la misma manera. ¡Fulanito es una bellísima persona! ¿Porqué? Porque lo dicen por ahí y quién soy yo para desdecir o cuestionar una argumentación tan razonada. En fin, una rigurosidad extrema que cada vez hace que mis preguntas acerca de este planeta y de sus habitantes sean cada vez más dudas y muchas menos certezas.     

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