miércoles, 4 de febrero de 2009

El Vigía (10)


De entre las muchas cosas peculiares que he encontrado en este planeta y entre la especie dominante que lo habita, hay una figura o patrón de comportamiento que no lo es tanto y que se da en muchas otras partes del universo. Aquí se denomina algo así como lameculos o besazapatos, según el idioma que emplees.
Si se trata de esas personas que adulan de una manera exagerada al que está detentando el poder; elogia sus virtudes (aunque lo justo sería decir que se las inventa), oculta o justifica sus defectos y, si puede, le fabrica una coraza que hace que el sujeto que ostenta el poder quede completamente aislado de los demás seres y solo tenga contacto con él mismo (preferentemente) o con tipos similares y con las mismas aficiones (las de besar los zapatos)
Generalmente no tiene medida y suele ser “más papista que el papa”, hasta el extremo que en muchas ocasiones sorprende al personaje al que adula con sus planteamientos y sus actitudes extremadamente radicales contra los que piensan de manera diferente a la persona que prenden proteger. Como he dicho estos gobernantes al principio se extrañan y sorprenden porque ellos no pretendían llegar a tanto; pero con el paso del tiempo, poco, se acaban acostumbrando y encuentran extremadamente placenteras estas actitudes tan serviles.
Y lo cierto es que esta figura habita en este planeta desde que existe el primer gobernante, el primer rey o el primer caudillo. Su labor ha sido extraordinariamente importante en las grandes equivocaciones y hundimiento de estos importantes hombres. El ocultarles o confundirles la realidad ha sido fundamental en que perciban una realidad desvirtuada y confiar demasiados en sus virtudes para arreglar los problemas (unas virtudes que no tiene, por otra parte).
Poco les importa el realizar esta labor tan poco honorable porque, al fin y al cabo, lo que van a dar la cara son los lideres y gobernantes a los que están adulando; y ellos solo van a disfrutar de las prebendas temporales que les son ofrecidas a cambio de sus falsos y exagerados halagos.
Aunque cueste aceptarlo, estos tipo de personas han tenido han tenido una importancia capital a lo largo de la historia de esta, y de otras, civilización.

No hay comentarios: