miércoles, 11 de agosto de 2010

El Vigia (23)


Un breve inciso para explicar que el paréntesis (quizá demasiado extenso) ha sido debido a que me he visto obligado a cargar las pilas lo más alejado poisble de este planeta. La necesidad de respirar metano enriquecido con selenio, la necesidad de poder escuchar y ver secuencias lógicas de comportamiento, de alegrar los ojos (bueno, mis órganos visuales) con una lividinosas protubeancias en los pies, etc... El caso es que necesitaba unas merecidas vacaciones que finalmente (y tras esperar por ellas unos diecisiete mil años de este planeta), finalmente me fueron concedidas.


Bien, nos habíamos quedado en que habían rodado cabezas de reyes como si se hubiera puesto de moda jugar a los bolos con ellas. Pero no solo fue eso. Hasta esa época, los que estaban chupando del bote sin dar un palo al agua eran los nobles, la corte, los aristócratas (bonita palabra que significa algo que ahora mismo no puedo explicar). Es decir todos los lapas y sanguijuelas que se habían pegado a rey y que estaban viviendo sin pegar golpe, habían logrado que les tocara la lotería y, claro, no querían que se les cabara el chollo.

Pero, se veía venir, había una clase social que en este planeta y en esta era llamaban burguesía y que eran los que trabajaban y que, consecuentemente, con el tiempo empezaron a tener el dinero también y dijeron algo así como: "el rey, puede, lo podemos tolerar (no en todos los casos como ya se ha visto), pero lo que no vamos a tolerar es a l manda de vagos que viven a su costa (y en su corte)". Así que los que empezaron a cortar el bacalao fueron esos burgueses que para eso pagaban.

Los de siempre se apuntaron rapidamente a ese bando y pasaron a ser más burgueses que nadie (luego se harían liberarles, comunistas,etc..., donde mejor pudieran cortar el bacalao). Europa se hizo burguesa y, a partir de entonces para ser influyente había que trabajar (o heredar, o robar). Nada fino ni elegante, pero esto es lo que había

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