Esa es la versión oficial. En realidad he estado dos años (terrestres) de "marcha" (aunque en realidad uno estaba más bien parado y, de hecho, era complicado caminar más de cuatro pasos una vez que habías ingerido unos cuantos litros de una bebida llamada "sangría", que tenía que ver con tu sangre (lo que la alteraba) y no con la sangre de otros.
El caso es que cuando llegué, por error, a esta ciudad de la costa del mar Mediterráneo, enseguida pude contactar con un grupo de nativos del país, los que no daban importancia a mi tamaño, algo más de un metro veinte, mis manos, tenía seis dedos en lugar de diez como ellos, mis piernas desproporcionadamente largas y algunas otras diferencias con su fisiología, a pesar de haberme esmerado en tratar de reproducir la forma física de los habitantes de este planeta. "La próxima vez te saldrá mejor", me dijo mi amigo Jenaro una noche que le confesé que yo era un extraterrestre, que estaba de misión en este planeta y que había hecho algunas modificaciones para tratar de conseguir el aspecto de un ser humano estandar.
El llevaba ya como dos litros de sangría y yo unos veinticinco litros, por lo que seguramente no recordará esta conversación. Esa fue una de tantas noches que viví con este grupo de gente que se hacían llamar "jubilados" y que gastaban sus días, más bien sus noches, a beber sangría como si no hubiera un mañana y a cantar en un establecimiento que abría solo por las noches y que se llama "karaoke". A pesar de que, cuando comencé a entonar las canciones que se reflejaban en la pantalla central de establecimiento, mis amigos me rogaban encarecidamente, sujetándome incluso, que no cantara; lo cierto es que llegué a hacerlo aceptablemente y llegué a conocer y a apreciar los gustos musicales de mis nuevos amigos. Recuerdo que me gustaba especialmente un recitador musical llamado David Bisbal, al que llegué a imitar vocalmente bastante bien, aunque nunca logré hacerme con los giros que daba y terminé, de hecho, en el suelo cuando trataba de interpretar sus melodías.El grupo era de diecisiete "jubilados" que parece ser que tenían estas actividades descritas como principal ocupación durante todo el año. Me sorprendió el saber que tan solo contaban con apenas setenta y cinco, setenta y seis años terrestres; en mi planeta prácticamente unos recién nacidos. Y a pesar de eso, su sabiduría y conocimientos eran extraordinarios; sabían de todo y lograron darme una visión de este planeta mucho más completa y ajustada de la que ya tenía, a pesar de llevar ya unos cuantos siglos observándolos desde el espacio exterior.
Así que continuaré mandando mis informe sobre la situación de este planeta utilizando los comentarios y conocimientos de mis nuevos amigos
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