viernes, 23 de agosto de 2019

EXTRATERRESTRES






Una prueba evidente de la distorsión que sufren las opiniones de los seres vivos en función de las circunstancias, el momento y el lugar en que se produzcan. Antes de ayer  se produjo una acalorada discusión en la residencia después de nuestra tradicional partida de dominó y cuando ya teníamos en nuestro cuerpo no menos de seis copas de chinchón (el que menos) lo que seguramente ayudó y amplificó al acaloramiento que se produjo. Tanto es así, que hasta tres veces vinieron a quejarse por la intensidad y el volumen de la voces que se estaban dando, los empleados del bingo "La Suerte" que estaba justo al lado del salón-estar de la residencia en donde me encuentro alojado junto con otros amigos y amigas.
Como parece deducirse de mis comentarios sobre las enconadas partidas de dominó, existen ela residencia dos bandos que, no voy a decir que son enemigos irreconciliables (no hay distancia personal que no se pueda arreglar con una invitación en condiciones a un buen chocolatito con churros), pero si que cuesta mantener una conversación en condiciones sin que haya serios enfrentamiento dialécticos por las opiniones de unos y de otros.
Bueno, pues esa tarde despues de dos partidas, revancha y de entre seis y doce copas de chinchón por cabeza, y tras un reportaje que pusieron en Antena 3, surgió la discusión de si podría existir vida extraterrestre en el universo. A pesar de a todos, seguramente conmigo incluido, les importaba un carajo el tema (salvo que aportaran una solución efectiva para evitar la muerte o una pastilla de viagra que no produjera una hipertensión arterial severa), las posturas encontradas se fueron haciendo cada vez más encontradas y los gritos y las discusiones hubieran llegado a las manos si no hubiera sido porque el anís nos dificultaba seriamente estar en pié.
Y lo curios de esta discusión, es que yo me encontraba en el bando de los que aseguraban que era imposible que existiera vida extraterrestre en todo el universo. Claro, mi bando era el que estaba asegurando que no existía vida extraterrestre y a mi se me fue calentando el pico y llegó un momento en el que yo estaba plenamente convencido de que era de Cuenca y de que había llegado a Benidorm en tren.
Poco a poco fui recordando de donde venía y de que había jurado y perjurado en falso. Como muestra de arrepentimiento adjunto les enseño la foto de mi agraciada prima Nwrestustrwe; como pueden comprobar, no solo hay vida extraterrestre en el universo, sino que los seres que pululan fuera de este planeta son de una inigualable belleza
 

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