Me llegan noticias desde mi planeta natal y parece que son más tranquilizadoras, por lo menos para los habitantes de este planeta. Parece se que, al ciento setenta y siete intento, han logrado ya conseguir que la técnica de traslado de agua les funcione y han llenado de agua todos los mares y lagos del planeta (y hasta el estanque artificial del vicepresidente) con lo que todo el mudo está bastante más tranquilo por allí. Eso si, después de haber armado un pitoste importante en toda la galaxia (la nuestra) dejando completamente desérticos planetas que eran agua en un ochenta por ciento de su superficie e irrigando con agua muy abundante planetas que, hasta ese momento, eran completamente desérticos. El caso es que ya podemos poner los cinco pies a remojar; algo que nos gusta tanto a los habitantes de mi planeta y que constituye una diversión indispensable cuando llega cada verano (que el planeta se encuentre lo más cerca de nuestra estrella en cada giro alrededor de ella, de la estrella). Grado más, grado menos, cuando llega esa época, solemos alcanzar una temperatura equivalente a unos cuatrocientos treinta grados centígrados. Y luego se quejan aquí de calor; y ese es el motivo por el que yo me arropo con manta y con un edredón de plumas durante todo el mes de agosto.Y, ahora realmente no se que contar en mis informe. Les podría relatar de forma detallada las enconadas partidas de dominó de la hora de la siesta que son realmente interesantes. pero, lo malo es que les tendría que mandar una explicación de las instrucciones del juego para que pudieran saborear la belleza del juego y mi astucia a la hora de plantear las partidas. pero, me temo que tardarían años en entender los entresijos de este noble y descansado deporte.
Como me estaba pareciendo mal el no enviar el informe preceptivo, les he detallado como podría ser un plan de ataque a la Tierra. Reconozco que no ha sido original, sino que les he contado lo que se puede ver en la película "Mars Attack"; bueno, en unas tres cuartas partes de la misma. Evidentemente he omitido el final, porque seguramente hay determinadas melodías que también nos harían estallar la cabeza (a mi, la menos, me producen fuertes jaquecas); pero hay otras cosas que nos podrían afectar gravemente. Por ejemplo, todos, absolutamente todos en mi planeta somos intolerantes a la lactosa; de manera que los productos lácteos podrían provocar una importante escabechina entre todos nosotros.
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