Parece indudable que estoy atravesando lo que los psicólogos llaman el proceso de aceptación. Antes cuando preguntaban por extraterrestres, o si creía que había extraterrestres en el universo, mi respuesta era rotunda e inequívoca; no no solo no conocía a ningún extraterrestre, si no que rotundamente estaba convencido de que no existían, ni habían existido nunca.
Claro, esto nunca lo había tratado nunca con ningún psicólogo. Pero, hacía unas cuantas noches, en la soledad de mi cama, que no de mi habitación porque estamos cuatro en cada una, le daba yo vueltas al asunto y logré llegar a la conclusión de que seguramente cuando la gente en este planeta estaba hablando de alien, resulta que se estaba refiriendo a gente como yo. Resultaba que, a pesar de todo, no solo era un pensionista sin pensión; también resultaba que era un extraterrestre que había venido al mundo en un planeta muy, muy lejanoBueno, era una cuestión que tenía que asumir. Que la asumí enseguida; porque este de ese tipo de cuestiones que no tiene vuelta de hoja. O eres de aquí, o no eres de aquí, pero en este aspecto no parece que haya medias tintas, que yo sepa. Así, una vez que pude aceptar este hecho, no cabía darle más vueltas y una aceptaba las cosas tal y como eran.
Pero seguí pensando mientras daba vueltas en mi cama, el calor hacía que estuviera durmiendo bastante poco últimamente, cosas con respecto a esto de ser extraterrestre, y me dio por pensar que aquí la gente tiene la percepción de que para ser un buen extraterrestre tienes que ser poseedor de unos poderes mentales excepcionales. Que puedes adivinar lo que está pensando los demás, o puedes mover cosas con la mente y cosas así.
Y yo pensaba, mala costumbre, si yo tenía alguna de esas habilidades mentales que se supone que deberían tener los extraterrestres. Y no, la verdad es que yo no identificaba en mi ninguna de esas habilidades que me podrían hacer llegar a ser un ser excepcional. No adivinaba cosas, no podía mover nada con mi mente (ni mi barriga, que padezco de estreñimiento), nada que se pudiera considerar excepcional.
Lo único que puedo adivinar casi siempre cuales van a ser la órdenes del Alto Mando y que tengo una cierta habilidad para inventarme milongas que se tragan sin discutir demasiado. Pero, bueno, no creo que eso sean unos mentales excepcionales. eso es más bien que los dirigentes que son puestos al frente del Alto Mando realmente son un poco cortitos de pensaderas y no hay ninguna otra cuestión de mérito.
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