viernes, 21 de enero de 2022

 APRENDER A PENSAR




"Jesucristo era un hombre, seguramente un hombre muy sabio; pero un hombre. Tendría sus fallos, sus dudas, sus temores y, consecuentemente, sus miedos. Eso le haría dudar y, sin duda fallar". Eso que lo dijera un profesor en el año 69 o 70, a una clase de niños de catorce años; y, si ese profesor era un cura, eso resultaba algo realmente chocante.

Lo que estaba claro es que todos le teníamos respeto, se lo ganaba con su forma de enseñar, de "comunicar", que se diría en estos tiempos. No sé si terminaríamos por aprender (yo, desde luego mucho); pero el mensaje que llegaba a tu cabeza era realmente impactante. Y, no quedaba dudas, le respetábamos y le admirábamos por ello. Admitíamos todo lo que nos decía sin apenas rechistar.

Puede que fuera uno de esos curas rojos que tanto parecían abundar en esa época. No lo sé; a mí no me lo parecía. Tan solo era uno de eso docentes "rara avis" que hacían amenas las clases, que lograban que uno se enfadara si perdía sus "horas" y que provocaban el asombro, la admiración y, por qué no decirlo, las risas de sus alumnos.

"María Magdalena era un prostituta"; puede ser que dijera "puta". Entonces no éramos conscientes; tan solo teníamos claro que resultaba divertido. Pero, con el paso del tiempo, nos hemos dado cuenta de que esas clases de don Francisco nos enseñaron tantas cosas importantes en la vida. Nos enseñaron a tener criterio, a tener criterio propio; nos enseñaron a pensar; nos enseñaron a no dar nada por sentado. Las cosas que, en ese momento nos hacían reír, se han convertido en los caminos que no pusieron en la senda de cosas muy serias, de principios que nos han servido para guiar nuestras vidas.

El "vamos a reírnos de mis miedos" (y relataba todo lo que le daba miedo a él; y nos dábamos cuenta de que era lo mismo que nos daba miedo a todos) y, sí nos reíamos; pero, sobre todo, nos dábamos cuenta de que todos somos iguales, en nuestras horas brillantes y en nuestras horas miserables. Y eso lo hemos ido viendo a medida que nos hemos ido haciendo mayores, a medida que nos hemos ido enfrentando con el mundo, con los que nos han puesto el pie encima y con los han ayudado.

Recuerdo que no daba clase religión, siendo un cura parecía ser algo evidente, y en algún momento también nos impartió clases de filosofía. No parece que lograra que yo fuera especialmente religioso; ni que recordara los principales maestros de la historia de esta materia. Pero, si que logró que tuviera criterio, espero, y que sea capaz de cuestionar muchas de las cosas que ahora, en estos tiempos de explosión de la información masiva en internet y las redes multitudinarias, te quieren hacer "comulgar con ruedas de molino". 

No se dónde se encontrará ahora; posiblemente ya esté muerto. pero, no en nuestros corazones, no, sobre todo, en nuestra mente. Somos conscientes; sobre todo porque, tampoco lo hacían entonces, en la escuela, en el colegio, en el instituto..., muy pocas veces el resultado final sea que te enseñen a pensar  

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