¡LA GUERRA HA TERMINADO!
Han pasado al menos dos años y yo he tratado de estar escondido y que nadie me encontrara. Especialmente los seres de mi especie y sus aliados; ¡a mí que me dejen tranquilo! Yo que quiero seguir en el asilo de las monjitas, jugando al dominó y perdiendo, que es lo que mejor se hacer. Pero, si, si, en este planeta ha tenido lugar una guerra especialmente cruenta que ha traído y va a trae unas terribles consecuencias.
Ellos estaban convencidos de que los rayos globulianos iban a destruir, de un enorme petardazo, todo el globo en unos trozos no mayores que un melón de Almería. pero, no; no ha pasado eso; la potencia y el efecto de este arma les ha cogido completamente por sorpresa y no ha sido por conseguir el efecto deseado.
La potencia del impacto empujó al planeta con violencia tal, que han traspasado tres o cuatro universos y, tras la finalización del conflicto bélico, el planeta se encuentra en un universo paralelo. Un universo diferente en el que todo es igual; pero, completamente diferente: Bueno, quizá, todos están un poco más morenos que antes. Ellos se creen que todo es debido al abuso que hacen de los centros estéticos y de los gimnasios que hay en cada esquina de cualquier ciudad del planeta. Pero, no; no es por eso.
Ahora, este planeta es diferente. Por ejemplo, el agua del mar ha dejado de ser salada; el Himalaya ha dejado de ser el monte más alto del planeta; los niveles de glucosa permitidos por el cuerpo humano han subido de una manera considerable; y, un virus extraño y bastante molesto de este universo que nadie sabe muy bien cómo funciona. Y otras muchas cosas que iremos comentando en en informaciones futuras. Hay cosas que se irán viendo en un futuro inmediato.
Yo he decidido quedarme; definitivamente, quiero llegar a ser un gran maestro del dominó. Aproveche los artilugios que quedaban en mi nave, convenientemente escondida, para poder protegerme de estos tiempos convulsos que nos han tocado vivir. Mis paisanos nunca llegaron a localizarme debido a que había logrado cambiar mi aspecto. Durante todo este tiempo he sido un salmón saltarín que ha estado a punto de ser pescado en dos ocasiones, afortunadamente sin éxito.
Me he liado un poco al tratar de volver a mi aspecto anterior. Como era un poco bajito, he forzado el dimesizador para lograr un poco más de altura. Ahora mido dos metros. Afortunadamente, en la residencia parece que no se han dado cuenta y sigo siendo el tipo agradable, capaz de hacer las chapuzas más sorprendentes, y al que casi todo el mundo puede ganar al dominó.
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