
Seguramente pocos de los sujetos que asistían al nacimiento de un nuevo sistema de comunicaciones suponían que este iba a tener tanta trascendencia para los casi ocho mil millones de habitantes de este planeta. Sus orígenes se remontan a 1969, cuando se estableció la primera conexión de computadoras, conocida como ARPANET, entre tres universidades en California y una en Utah, Estados Unidos. El sistema estaba siendo desarrollado por el ejercito de los Estados Unidos de América y pocos de sus dirigentes podían imaginarse que el desarrollo de esa tecnología iba a ir directamente contra los principios éticos y morales (la falta de) de esta organización.
Inicialmente Internet tenía un objetivo claro. Se navegaba en Internet para algo muy concreto: búsquedas de información, generalmente. Ahora quizás también, pero sin duda alguna hoy es más probable perderse en la red, debido al inmenso abanico de posibilidades que brinda. Además de que, lo que entonces pretendía ser una gran biblioteca virtual, ahora se ha convertido en una gran y universal oficina de correos, en un megavideoclub y en un club porno de grandes magnitudes
Hoy en día, la sensación que produce Internet es un ruido, una serie de interferencias, una explosión de ideas distintas, de personas diferentes, de pensamientos distintos de tantas posibilidades que, en ocasiones, puede resultar y resulta excesivo. El crecimiento o más bien la incorporación de tantas personas a la red está haciendo que las calles de lo que en principio era una pequeña ciudad llamada Internet se conviertan en todo un planeta extremadamente conectado entre sí entre todos sus miembros. El hecho de que Internet haya aumentado tanto implica una mayor cantidad de relaciones virtuales entre personas. Y es que Internet también se convierte en un club para relacionarse sin necesidad de salir de casa y perder el cobijo de tus seres queridos, si es que los tienes. Yo, sin ir más lejos, apenas me hablo ninguno de 8.678 parientes en primer grado.
Para muchos usuarios Internet genera una sensación de cercanía, empatía, comprensión y, a la vez, de confusión, discusión, lucha y conflictos que los mismos usuarios consideran la vida misma. Se necesitará el paso de algunos siglos hasta que la sensación de los usuarios se centre y sean capaces aprovechar todo el potencial que ofrece este gigante medio de comunicación.
Inicialmente Internet tenía un objetivo claro. Se navegaba en Internet para algo muy concreto: búsquedas de información, generalmente. Ahora quizás también, pero sin duda alguna hoy es más probable perderse en la red, debido al inmenso abanico de posibilidades que brinda. Además de que, lo que entonces pretendía ser una gran biblioteca virtual, ahora se ha convertido en una gran y universal oficina de correos, en un megavideoclub y en un club porno de grandes magnitudes
Hoy en día, la sensación que produce Internet es un ruido, una serie de interferencias, una explosión de ideas distintas, de personas diferentes, de pensamientos distintos de tantas posibilidades que, en ocasiones, puede resultar y resulta excesivo. El crecimiento o más bien la incorporación de tantas personas a la red está haciendo que las calles de lo que en principio era una pequeña ciudad llamada Internet se conviertan en todo un planeta extremadamente conectado entre sí entre todos sus miembros. El hecho de que Internet haya aumentado tanto implica una mayor cantidad de relaciones virtuales entre personas. Y es que Internet también se convierte en un club para relacionarse sin necesidad de salir de casa y perder el cobijo de tus seres queridos, si es que los tienes. Yo, sin ir más lejos, apenas me hablo ninguno de 8.678 parientes en primer grado.
Para muchos usuarios Internet genera una sensación de cercanía, empatía, comprensión y, a la vez, de confusión, discusión, lucha y conflictos que los mismos usuarios consideran la vida misma. Se necesitará el paso de algunos siglos hasta que la sensación de los usuarios se centre y sean capaces aprovechar todo el potencial que ofrece este gigante medio de comunicación.
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