lunes, 26 de marzo de 2012

El Vigía (47)



Al final, con el vértigo (¡ja!) que la civilización actual está consiguiendo tener a la hora de evolucionar en su desarrollo tecnológico (¡otra vez ja!) esta roca redonda se está convirtiendo en el portal de una finca de vecinos. Todo está al lado, todo está al alcance de la mano. Hace no mucho más quinientos años si una persona que viviera en Paris, por poner un caso, quería hacer negocios con la China milenaria, debía despedirse de sus seres queridos cuando iniciaba el viaje y ser consciente de que no vería crecer a sus hijos; en este momento, hemos llegado a un punto en que si una va a hacer negocios con China, a lo mejor puede desayunar y cenar en su casa de Montmatre y comer en Shangai, todo en el mismo día. Y me entero mejor en Shangai de lo que ha pasado a doscientos metros de mi casa, que si me hubiera tomado el día libre y me hubiera ido al parque. Todo importa y todo es inmediato. La globalización lo llaman.
La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática, plegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.
Bien, aclaremos que esta definición que es liosa y difícil de entender (sobre todo para los que no son de letras) no es mía, la he sacado de Wikipedia que es una enciclopedia de carácter universal y alojada en la red, hecha por los propios usuarios y en la que cualquiera puede hacer aportaciones. Hasta tal punto esto es así que me permití la licencia de abrir una entrada con mi nombre (o poco más o menos como sonaría en alguna lengua viva de esta planeta) y descripción – obviando algunos aspectos como mi sabiduría y poder omnipotente en comparación con los habitantes de la Tierra -; bueno pues la entrada ha sufrido dos correcciones, una desde la India y otra desde Sudafrica. O sea, que la globalización si es algo real.
Independientemente de estas pequeñas anécdotas, los único que podemos analizar es el hecho en si; está pasando y es incuestionable. Si es bueno o malo… Como todo en este universo infinito; tiene cosas buenas y cosas malas. Por lo pronto ya “los de siempre” se han dado cuenta que la situación les va a permitir sacar más tajada de todo. Así que, no es ni bueno, ni malo, lo que si que se ha convertido en irreversible

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