lunes, 29 de julio de 2019

LLEGA UNA MALA NOTICIA







Me han contestado del alto Mando. Y las noticias no pueden ser peores porque informan que se están planteando utilizar un arma novedosa para nuestro ejército denominado "El Rayo Destructor". Esto debería suponer que con un disparo de unos diez segundos, un planeta del tamaño de este quedaría prácticamente desintegrado, que las piedras más grandes que quedarían en el espacio serían del tamaño de un escarabajo (el coche, no el bicho). Y, lo peor es que se lo estaban planteando muy, muy en serio.
Yo, llevado por el sentido común y en aras de beneficiar tanto a los habitantes de este planeta como a los habitantes del mismo les hice ver una serie de cuestiones que, por supuesto que no tenían nada que ver con el hecho de que cuando les planteé que al menos me dejarían salir antes de lanzar el disparo me dijeron que a lo mejor no daba tiempo, me parecían unos razonamientos bastante razonables.
Primero que nada, les intenté hacer ver que para qué querían un planeta, que pasaría a ser ex planeta en realidad, que terminaría estando dividido en en unas veinte millones de partes tras el disparo y cuya parte mayor no iba a servir ni para hacer escalada.
Por otra parte, las prisas por realizar la conquista de este planeta se dieron por la "repentina" desaparición de toda el agua de mi planeta cuando, accidentalmente, al querer construir el recientemente nombrado vicepresidente del mando planetario un lago artificial en su mansión, el resultado es que, al ir a hacer el trasvase, terminaron con todas las existencias de agua del planeta completamente evaporadas.
La primera opción que se plantearon fue el utilizar el mismo sistema de evaporación de agua de la Tierra a mi planeta que teorícamente debería resultar inocuo para los habitantes de este planeta (aparte de que iban a empezar a pasar una sed de cojones). Pero el problema es que no podían controlar en absoluto el destino del agua evaporada. De hecho, nunca han llegado saber el destino del agua que debería haber ido al lago del vicepresidente; ni tampoco el resultado del primer experimento en este sentido que trató de evaporar el agua de un planeta diez veces mayor que la tierra y que estaba cubierto por un noventa por ciento de agua y que, presumiblemente, anegó por completo un planeta con la mitad de superficie de la Tierra y que estaba a cinco mil años luz del mio.
Por el momento no me han contestado y espero que siga prevaleciendo el plan más tradicional de llevarse el agua en naves cisternas que vayan llenando poco a poco, y durante cientos de años, estanques; hasta que recuperemos nuestro nivel tradicional de capacidad del líquido elemento. 
 

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