lunes, 23 de marzo de 2009


En en el año 1540 d.c. tal y como se mide el tiempo en esta civilización, Copérnico publica el libro “De Orbium Coelestium Revolutionibus”, a partir del cual, aunque costó lo suyo, quedó demostrado para todo el mundo civilizado que la Tierra, este planeta, era una esfera, prácticamente redonda, y sus habitantes no estaban viviendo sobre una superficie plana en su totalidad.
Fueron necesarios alrededor de veinte mil años para que sus pobladores se dieran cuenta de que estaban viviendo en una superficie que era redonda. ¡Como bien se puede comprobar el ser observadores no está entre sus virtudes!
Y nuevamente se puso de manifiesto una de las características encantadoras que tiene esta gente. Miles de personas negaban algo que ellos no habían podido experimentar, fundamentalmente porque era mentira, y de lo que no tenían pruebas en absoluto frente a alguien que había realizado la observación oportuna y que tenía los conocimientos científicos para demostrarlo. ¡Además de observadores, humildes!
Como premio anticipado por su descubrimiento, y para celebrarlo, le ofrecieron una deliciosa barbacoa en la que él gozaría de un emplazamiento privilegiado. Lo normal es que su broceado hubiera destacado de manera extraordinaria a raíz de eso; por fortuna se estaba saliendo de una época de tinieblas y había algunas personas que empezaban a calmar a los intransigentes; eso y que estaba viviendo ya alejado de Roma, en su Polonia natal. Pero realmente faltó poco.
Poco después a finales del siglo XVI, logró una cierta notoriedad un tipo llamado Galileo Galilei, aficionado a los telescopios y otros elementos ópticos, quién no solo andaba confirmado la teoría de Copernico, sino que además tenía la desfachatez de asegurar que la Tierra, nuestro planeta no era el centro del universo. Protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de Médicis, parece que lo único que evito que acudiera como invitado de honor a otra gran barbacoa fue la llegada del final de sus días en este planeta plano y centro del universo

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