viernes, 10 de mayo de 2019

GUERRAS POLÍTICAS






Tremenda y cruenta batalla política la que se estaba desarrollando en el bar de Residencia en donde estábamos viviendo entre mis amigos, por eso yo me debía mantener neutral, Matías y Benedicto. Uno, benedicto, quería cambiar de juego en las sobremesas, argumentando que el tute era un juego mucho más entretenido y con "matices mucho mas ricos" para poder pasar las tres o cuatro horas que ocupaban nuestras sobremesas. Matías, por contra, decía que allí siempre se había jugado al dominó y que asi debía seguir siendo.
Esto conllevó algunas, bastantes, discusiones en las que los decibelios de los sonidos emitidos subían unos cuantos puntos; y no llegaron a darse de tortazos porque los allí presentes los sujetaron, aunque me consta que a alguno le hubiera gustado presenciar un buen combate de lucha para dirimir definitivamente el tema.
Yo, en definitiva, terminé poniéndome del lado de Matías, por mucho que supiera que Matías defendia al dominó porque las piezas eran suyas y el conocía perfectamente por el dorso cuales eran todos los "seises". Yo es que, aunque había asegurado ser un experto en el tute, lo cierto es que no tenía ni idea de como se jugaba a ese juego de cartas que, al parecer, estaba entroncado con la ópera, porque seguramente iba a ganar el que cantara más y mejor.
Esto me hizo reflexionar sobre las causas que hacían que la raza humana se encontrara realmente en los albores de un decente desarrollo tecnológico. No podía creer que, a pesar de su limitado conocimiento de la física y sus aplicaciones prácticas, los vehículos con los que circulaba casi todo el mundo se movieran utilizando un líquido fósil que seguramente no debía tener ningún tipo de utilidad. Hasta yo podría desarrollar una batería autorrecargable que pudiera mover esos vehículos a una velocidad mayor que la actual.
pero, claro, hay unas pocas personas que controlan los yacimientos de petroleo (así se llama esa asquerosidad) y ya se preocupan muy mucho de que no exista otro tipo de energía para que lo vehículos caminen.
Hablando con mis nuevos amigos, hay otras cuestiones aun más sangrantes. Las grandes empresas farmacéuticas que regulan que medicamento van a salir al mercado y cual no, en función de sus intereses económicos y no de las mejoras de la salud de la población del planeta.
Y así un montón de ejemplos similares; claro, eso es como si yo quisiera darle la máxima velocidad a mi nave espacial con las abrazaderas de los puestos despegue aun conectadas a la nave. Poco futuro puede haber así.
 

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