domingo, 19 de mayo de 2019

LA MEMORIA






Parecía mentira; con la poca vida que debían recordar, estos especímenes de este planeta apenas podían ejercitar una memoria que se encontrara a la altura de las cualidades que deberían tener de acuerdo a la sofisticación de esa masa cerebral de que disponían. Todos mis compañeros de residencia se quejaban de lo mismo, de que estaban perdiendo la memoria y no lograban acordarse de nada. Volvían a ver a una persona que habían visto apenas hace tres días terrestres y no lograban recordar su cara.
Más allá de que seguramente estaban exagerando esa dificultad más de lo que era realmente - cualquiera de ellos podía recordarme seis meses después de su origen una deuda de tres euros que me habían ganso jugando al tute -, lo cierto es que esto era así. Realmente esta especie no había desarrollado para nada su memoria, nade ver con la nuestra que tenía la capacidad de recordar lo que había ingerido como alimento hace tres mil años sin ningún tipo de dificultad. Eso, que tan solo servía para no repetir menú con frecuencia, no servía para mucho. O sea, que había que imaginarse como se podrían recordar las cuestiones realmente importantes como los colores de tus deposiciones, o quién te ha lamido tu órgano olfativo.
Una gran cantidad de cuestiones que estaban en tu mente.
Sin embargo, esta especie no recuerda absolutamente nada; en algunas ocasiones parece no contar con  esa facultad. Y por lo que ya habíamos explicado en entradas anteriores, esto debería ser imposible. Mis compañeros de residencia habla de tener algo que denominan "memoria de pez", que uno sabe si se refieren a que apenas cuentan con la capacidad de recordar o es que solo recuerdan agua azul a su alrededor.
El caso es que, por a o por b, no tienen esta capacidad para nada desarrollada. Y deberían ser conscientes de lo importante que es recordar las cosas, las personas y las emociones. Para organizarlas y, a partir de ello poder estructurar un pensamiento y una forma de actuar que fuera realmente productiva y positiva.
Los misterios de la naturaleza humana.

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